domingo, 25 de noviembre de 2012

Escape del cuartel




El silencio del cual gozaba el cuartel de la sociedad de Leopoldo camuflado como un convento se vio bruscamente interrumpido por las explosiones las balas explosivas que salían de la minigatling del padre Rimara.

-¡Muere Vaynard!-Gritaba Rimara descargando todo su arsenal sobre mi.
-¡Detente Rimara, destruirás todo!-Le respondí mientras corría evitando tanto las balas como las explosiones.

El cuartel se estaba cayendo a pedazos. No soportaría muchas explosiones más.

Por suerte los disparos cesaron,  las municiones explosivas de Rimara habían llegado a su fin.

-Maldición.
-¡Es mi turno!-Corrí hacia el con mi glaicus que mostraba un hermoso brillo en la hoja, era el brillo del acero pidiendo saciar su sed de sangre.

Rimara dio media vuelta y corrió hacia el  gran vestíbulo del cuartel (que milagrosamente aun seguía intacto) y se metió en una habitación.

-Ríndete Rimara, no tienes escapatoria.-Dije entrando al vestíbulo.

El sacerdote había dejado la puerta de su temporal refugio abierta, así que entre a terminar este combate.

-Rimara, esto acabo.
-Aun no- Contesto Rimara camuflándose en la oscuridad del cuarto.
-No seas tonto, soy un vampiro, puedo ver en la oscuridad, de nada sirve esconderte.
-¿Y eso te hace sentir orgulloso?
-No, pero es una habilidad que sirve para los combates.-Aun no había usado Auspex, es mas, nisiquera estaba tratando de encontrarlo, solo quería acabar con esto sea peleando o sin pelear.
-Vaynard ¿Pelearías conmigo sin usar tus “habilidades”?
-No voy a pelear. Solo déjanos a Milagros y a mi salir de este lugar con el libro y listo.

Rimara salio de las sombras, tenia en su mano derecha un sable con un mango dorado.

-Rimara…
-Lo que busca Milagros no es un libro
-¿Qué?
-Milagros busca un libro antiguo, pero nosotros no lo tenemos en un libro.
-¿Ah?
-La información esta en un ordenador, en un disco duro. Nunca lo encontrara.
-No deberías de subestimar a Milagros, después de todo la entrenaron para ser una experta cazadora.
-Mientras ella se demora buscando el Corpus Maleficarum, me gustaría saber si podrías vencer a un humano sin usar tus habilidades vampiricas, una pelea limpia como se diría, claro que para ustedes los vampiros eso no existe.

Rimara me apunto con su sable, estaba muy decidido a acabar conmigo.

-¿Y bien? ¿Aceptas?

No quería, pero si Milagros necesitaba más tiempo para encontrar lo que buscábamos no me quedaba otra opción.

-Esta bien Rimara. Ataca.

Rimara corrió hacia mi con la única intención de destajarme el cuello, fue muy veloz, estuve muy cerca de morir decapitado.

-Buenos reflejos vampiro
-Y tú eres muy veloz para ser…humano

Volvió a atacar, su golpe fue detenido por mi glaicus. El impacto fue tan fuerte que genero chispas.

-No me vencerás tan fácilmente
-No sabes usar una espada Vaynard.
-¡¿Qué?!  ¡Como te atreves!

Empuje a Rimara haciéndolo retroceder, corrí hacia el y di un giro de 360° apoyado sobre mi pie derecho, mi objetivo: Cortar en dos al sacerdote.

Rimara pudo detener el golpe a tiempo. Para una persona normal ese golpe hubiera sido su fin.
El impacto fue muy fuerte, Rimara tuvo que retroceder y ponerse en una posición defensiva por si es que otro golpe llegaba hacia el.

-¿Decías?-Le pregunte en tono de burla a Rimara.
-Retiro lo dicho vampiro, sabes usar la espada.

Nos seguimos atacando, nuestros sables sacaban chispas con cada choque. Rimara quería matarme y yo quería demostrarle que soy muy buen espadachín (me había dolido en el alma, si es que tengo, que me haya dicho que no sabia usar una espada)

-¡¿Qué esperas Rimara?! ¡Ataca con todo!
-¡Maldito chupasangre, morirás!

El sacerdote corrió queriendo acabar este combate con una estocada en mi garganta.
Me moví rápidamente hacia mi izquierda haciendo que la hoja del sable del padre Rimara siguiera su trayecto recto hacia la nada.

Rimara reacciono y dirigió su sable hacia su derecha con la intención de cortarme el cuello pero puse mi glaicus detuvo el golpe a centímetros del objetivo del sacerdote, el no se lo espero.

Realice un giro apoyado en mi pie izquierdo, empujando la hoja del sable de Rimara hacia un lado y dejándolo desprotegido ante cualquier ataque, a la vez mi glaicus se dirigía hacia la nuca del sacerdote golpeándolo fuertemente sin cortarlo.

El padre Rimara trato de aguantar el golpe pero, como todo mortal, no pudo hacerlo y su cuerpo salio volando tres metros hacia los escombros del patio principal.

-Rimara, un humano nunca podrá vencer a un vampiro en un combate uno a uno, te lo trate de advertir pero no hiciste caso-Mis ojos se estaban tornando color carmesí.

Rimara se levanto a duras penas.

-Por que… ¿Por qué no acabaste conmigo?
-Le prometí a Milagros que no mataría a ninguno de los miembros de su familia, por que eso es lo que son ustedes para ella.
-Eres extraño Vaynard, no me mataste teniendo la oportunidad de cortarme la cabeza, un vampiro normal no hubiera hecho eso.
-No soy un vampiro normal.

Unos pasos se escucharon a lo lejos, era Milagros y llevaba en su mano el disco duro de un ordenador, había encontrado el Corpus Maleficarum.

-¡Vaynard, lo tengo!
-¿Por qué tardaste tanto?
-No era un libro, era un disco duro.

Milagros vio a su alrededor, toda la zona del patio principal, parte de la primera planta y la segunda planta estaban destruidos.

-¿Qué demonios paso aquí?
-Pregúntale a tu amigo el sacerdote y a sus balas explosivas.
-¡No le faltes el respeto al padre Rimara!-Me grito Milagros –Lo siento padre, Vaynard carece de modales.
-¿Qué? ¡¿Qué?!- Le respondí- ¡El trato de matarme! ¿Por qué le pides disculpas?

Rimara, que se estaba recuperando del fuerte golpe recibido hace unos instantes, se quedo observando a Milagros.

-¿Por qué Milagros? ¿Por qué tu venganza pudo más?
-Padre, lo siento mucho. Se que lo que he hecho no tiene perdón, se que condene mi cuerpo como mi alma pero…
-¿Pero?
-…Pero me entrenaron con un propósito, y es librar a la tierra del mal. Uno de esos males son los vampiros.  Pero como vera, no todos los vampiros son malvados. Vaynard, a quien estaba persiguiendo para darle muerte trato de defenderme dos veces. Y por lo visto usted ya lo noto.

Rimara estaba en silencio, lo que decía Milagros tenia sentido, yo no era malo, incluso teniendo la oportunidad de matar al sacerdote no lo hice, eso debe de contar como un punto a favor mió ¿No creen?

-Padre, se que no debí convertirme en una vampira, pero si moría, mis padres nunca encontrarían el descanso eterno y no podría completar la misión que se me encomendó. Seres como Lucita o el Sire de Vaynard, que lo convirtió sin el desearlo son la maldad que debemos eliminar, ellos son los verdaderos enemigos del mundo. Y si convirtiéndome en lo que jure destruir ayudara a restablecer la paz y la justicia en la tierra pues…

-Pues... ¿Que?-Rimara le pregunto a Milagros
-Pues…-Milagros voltio a verme – No me arrepiento de la decisión que tome y de esta nueva oportunidad que tengo de acabar con el mal.

Mire al padre Rimara, una mezcla de tristeza y aceptación se reflejaban en sus ojos.

-Bien, creo que perdí ¿No? Ya tienen lo que buscaban, se pueden ir.
-Padre yo…-Milagros quería decirle algo más.
-Milagros, espero que puedas vengar a tu familia, pero recuerda que por ser una vampira con habilidades peligrosas tú nombre figurara en la lista del Corpus Maleficarum, la sociedad no será inflexible en sus acciones y te cazaran.  Te dejare ir por esta vez. Ahora váyanse antes que el pelotón de asalto de la sociedad vengan.

Rimara no se equivoco, un grupo numeroso empezó a entrar al cuartel, estaban fuertemente armados y lo mas probable es que sus municiones fueran las mismas balas explosivas que el padre uso en su ametralladora.

-¿Hay algún vehiculo que podamos usar?- Le pregunte a Rimara
-Si, sigan de frente hasta el patio trasero y doblen a la izquierda, hay un portón de rejas y unos cinco vehículos.
-Gracias, vamos Milagros.
-Si
-Espera Vaynard- Rimara estaba muy serio.
-¿Ahora que?
-Tú también serás perseguido por nosotros que no te quepa duda, así que por favor…cuida a Milagros.
-Descuide reverendo, lo haré.-Le dije sonriendo.

El pelotón de asalto entro y empezó a disparar.
Las ráfagas de balas nos rozaban pero ninguna afortunadamente nos dio.

Llegue con Milagros hacia uno de los vehículos.

-¿Pero que carazos es esa cosa?-Dije señalando el vehiculo
-Es un Packard coupé convertible 8, modelo 1935- Me respondió Milagros –Es un clásico.
-Eso es chatarra ¿A cuanto va? ¿A 10 kilómetros por hora?
-¡Deja de quejarte y sube!

El pelotón de asalto entro a la zona de vehículos y empezó a disparar.

-¡¿Qué esperas?! ¡Arranca!
-Eso intento- Decía Milagros tratando de arrancar.

El motor encendió

-¡Perfecto!- dijo Milagros- ¡Vamonos!
-¡Espera! ¡Noooo….!

Milagros piso el acelerador y el auto salio disparado a más de 100 kilómetros por hora

-¡Estas loca! ¡Vas a matarnos!
-¡Ya estamos muertos! ¡No te quejes!

Rompimos la cerca de seguridad y salimos hacia la calle, hacia la avenida.

-¿Nos siguen?
-¿Bromeas no? Esta cosa esta a más de ciento veinte kilómetros por hora ¡Como rayos nos van a seguir!
-¿Te da miedo como conduzco Vaynard?-Milagros me miro con una sonrisa burlona dibujada en su rostro.
-No me da miedo solo que… ¡Camión! ¡Camión! ¡Camión!


Milagros movió rápidamente el timón esquivando al gran camión de carga que venia directo a nosotros

-¡Pero estas demenente! ¡Estamos en contra del tráfico! ¡No sabes conducir!
-¡No me grites! ¡Me estoy esforzando!
-¡Increíble! ¡Puedes matar como toda una asesina profesional pero no puedes conducir un auto!
-¡Cállate!

Milagros aun seguía conduciendo contra el trafico y esquivando a cada auto que venia hacia nosotros.

-¡Suelta el volante!
-¿Qué?
-¡Suelta el maldito volante!
-¡Muerte Vaynard!
-¡Si no lo sueltas ambos moriremos! ¡Es que es un común que ninguna mujer sepa conducir!
-¡Machista!
-¡Suelta el volante!
-¡No!

Saque mi glaicus, lo active y corte de un solo movimiento el timón

-¡¿Qué haces?! ¡Era un clásico!
-¡No me importa, salta!

Saltamos del auto y rodamos por la pista. Por nuestra piel resistente a ciertos golpes no nos paso nada pero el auto choco contra un muro y quedo inservible

-¡El auto especial para el Papa! ¿¡Por que lo hiciste!?
-¿Era para el Papa? Me alegro que lo haya destruido. ¿Tienes el disco?
-Si lo tengo.

A lo lejos se escuchaban ruidos de sirenas: Era la policía que había recibido informes de un auto viajando a excesiva velocidad y yendo contra el tráfico.

Era muy probable que la Sociedad de Leopoldo también estuviera en camino.

-Corre Milagros.
-¿A dónde?
-Vamos hacia Miraflores.
-¿Qué?
-¡Corre y no preguntes!
-Pero…

No tenia tiempo para discutir con Milagros, la agarre del brazo y corrí con ella rumbo a Miraflores.

Sin Shogo y Stephanie solo tenia un lugar donde ocultarme, no me gustaba mucho la idea pero era mejor ocultarme por ahora…


Vaynard



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martes, 20 de noviembre de 2012

El plan del vampiro enmascarado

-¿Y bien Degónius? ¿Qué me puedes informar?
-Mi señor, cumplí con el objetivo, la humana a muerto.
-Magnifico. ¿Y Vaynard?
-Asumo que debe estar enojado y frustrado. No pudo defender a la humana.

Degónius estaba arrodillado frente a una figura oscura que se encontraba sentada en una gran silla decorada con cráneos de oro. El sujeto que estaba sentado estaba completamente vestido de negro y tenia una mascara extraña.

-Degonius, en estos momentos nuestro mundo se encuentra en crisis ¿Lo sabes?
-Si mi señor.
-Esos vampiros renacidos salieron defectuosos, siguen apegados a los humanos y eso genera muchos retrasos en nuestros planes.
-Mi señor, Beckett esta con ellos. Los renacidos ya saben que Beckett tuvo mucho que ver en el proceso de creación.
-Beckett…Beckett, un vampiro genial, un héroe entre nosotros, una lastima que haya optado ir a favor de los humanos en esta guerra.
-Disculpe mi señor ¿Dijo guerra?
-El enmascarado se levanto de su costosa y terrorífica silla y camino hacia un gran ventanal que tenia frente a el.

-Degonius, tu eres un Tremere especial, eres un genio, amante de la ciencia y de la genética. Gracias a tu habilidad y tus experimentos hemos podido crear seres que puedan vivir bajo la luz del sol sin ningún problema, sin embargo algo fallo en nuestro plan. ¿Sabes que es ese fallo?
-Si lo se mi señor, el libre albedrío
-¡Correcto! ¿Ves por que digo que eres un genio? El libre albedrío, esa libertad de pensar, actuar y sentir por ellos mismos. Un don que los humanos no supieron aprovechar nunca. He visto desde la clandestinidad como los humanos han ido evolucionando, y puedo decir sin temor a equivocarme que mientras la ciencia humana avanza, el comportamiento de los humanos involuciona. Seres tan despreciables no deberían tener esa facultad de tener un libre albedrío. Es por eso que cree a los renacidos, bueno, no a todos. Esa chica, Stephanie, la “princesa” de Beckett fue algo que nunca estuvo dentro de mis planes.
-Mi señor ¿Desea que la elimine?
-No, aun no.

Hubo un largo silencio en aquella sala oscura.

-Si mi señor pudiera explicarme a que guerra se refiere….
-Oh! Si, lo siento, la guerra. Veras Degonius, siempre he tenido una teoría, siento que Dios en toda su gigantesca sabiduría, supo que uno de sus ángeles caídos crearía el vampirismo, y aun así, no hizo nada para evitarlo ¿Por qué? ¿Sabes la respuesta?
-No mi señor.
-En realidad nadie la sabe, pero pienso que seres tan perfectos como nosotros, excluyendo a los Nosferatus, tenían de tarea, de misión, cuidar a sus hermanos menores, a sus hermanos limitados, a los humanos. Y todo hubiera sido perfecto si tan solo se nos hubiera permitido vivir bajo la luz del sol. ¿Sabes? Siempre he pensado que ni siquiera los humanos merecen la luz del sol.

El ambiente se puso muy tenso y pesado, el frió era matador y Degonius no podía hacer otra cosa que quedarse de rodillas escuchando a su “señor” hablar.

-Le dimos todo a los humanos, creamos ciudades, creamos arte, creamos ciencia. Les enseñamos a los humanos como crear una civilización después del diluvio. ¡Creamos Cartago! Oh…mi querida Cartago, aun me duele recordar que aquella vez nos matamos entre hermanos, nosotros los vampiros aprendimos cualidades tan asquerosas, típicas de humanos, que ahora muchos jóvenes vampiros piensan que es normal hacerlas. Pero todo eso llegara a su fin.
-Mi señor ¿Que tiene en mente?

El sujeto enmascarado se alejo del ventanal y se acerco a Degonius. Se arrodillo y estuvo cara a cara (o mascara) con el Tremere.

-¿Puedo confiar en ti?
-Mi señor, le he sido leal desde que lo conocí, yo daría mi vida por usted sin dudarlo.
-Si, lo se mi amigo, y es por eso que te diré que pasara.

El “señor” de Degonius se puso de pie nuevamente y se dirigió a su silla. Se sentó y empezó a hablar

-Los corazones son débiles, los humanos son débiles y todo lo que tenga que ver con ellos es una muestra de debilidad. ¿Sabes que alguien que es bueno, noble y gentil, si le quitas todo lo que tiene, todo lo que ama, se puede volver el ser mas despiadado sobre la faz de la tierra?
-Si mi señor.
-Una vez conocí a un tipo llamado Job…
-¿Job, el de la Biblia?
-Exacto, el mismo. El fue la única persona que siguió siendo justo, siendo noble aun después de todas las tragedias que “de prueba” le fueron mandadas. Curioso sujeto, siempre lo admire, pero admire más a quien permitió que le hicieran todo eso.
-Se refiere a Dios
-Si, correcto. Así que pensé, si todos somos hijos de Dios, por que yo no puedo crear seres que me sean fieles incluso si les quito lo que ellos aman.
-Si mi señor me permite interrumpir-Dijo Degonius- ¿Nosotros no seriamos hijos del demonio?
-Oh mi querido Degonius, tenemos esencia de Dios, somos dioses en potencia. Y es por eso que entre tantos humanos elegí a Vaynard como experimento final.
-¿Vaynard?
-Si, Vaynard, mi creación, lo que debería ser mi orgullo. Le di una vida de poderes únicos, que cualquier humano quisiera tener y cambio solo quise hacer la misma prueba que le hicieron a Job ¿Y que recibí a cambio? Mi creación quiere matarme, no es para nada agradecido con lo que le di, le he dado una vida eterna.
-Mi señor, en uno de los encuentros que tuve con el, oí que el detesta la vida eterna.
-¿Ves por que lo elegí? ¡Es único! No ansia la vida eterna, no ansiaba tener ningún poder extraño y yo como su creador se lo di, lo bendije con algo que ningún simple mortal tendrá, a cambio lo libere de su entorno social humano, de su familia que solo lo retrasaría en su evolución como un ser superior. ¿Y así me paga? Lo malo es que lo renacidos no pueden…
-Ser controlados mentalmente-Dijo Degonius
-¡Es por eso que digo que eres un genio! Así que si no podemos controlar su mente, pues controlaremos sus emociones.


En ese momento tocaron a la puerta de esa sala.

-Degonius, abre la puerta por favor.

Degonius se puso de pie y se apresuro a obedecer las órdenes de su amo.

Entro a la sala una chica muy hermosa, de estatura mediana, su cabello al igual que sus ojos de  castaño oscuro, una piel rosada y bien cuidada.

-Mi señor, he llegado a tiempo, como se lo prometí.

Degonius miro a la recién llegada con desprecio.

-Asquerosa humana ¿Que haces aquí?
-Mi señor me dio una orden y he venido a darle el reporte. Y traigo noticias urgentes, así que no te interpongas entre mi señor y yo.
-¡¿Cómo te atreves asquerosa humana a hablarme de esa forma?! ¡Deberías mirar al suelo mientras te diriges a mí! ¡Tu sola mirada me genera asco!
-Entonces deberías mirar a otro lado hechicero.
-¡Eres una zorra asque…
-¿Ya terminaron de saludarse?-Dijo el enmascarado un poco fastidiado.
-Mi señor, esta escoria humana me ha faltado el respeto.
-Tu lo hiciste primero Degonius, era un hecho que ella te contestaría. No le pidas disculpas, es una humana, pero no la provoques.

La chica no se inmuto ante este comentario, al parecer estaba de acuerdo que el vampiro enmascarado a quien llamaba señor la tratara así.

-Cuéntame Bianca.
-Mi señor, he logrado que la chica humana que era la novia de ese tal Vaynard se nos una. Ella anhela ser convertida en un ser superior como lo es usted.
-¿En serio? ¿Y por que Vaynard no la convirtió?
-Ella me contó que Vaynard no quiso que ella sufra lo que el sufre.
-¿Oíste eso Degonius? Vaynard solo ve sufrimiento en su conversión, no puede ver más allá. Pero yo le haré ver más allá. Gracias Bianca, mi fiel mascota, te puedes ir.
-Mi señor, tengo algo más que informar.
-¿Mas dices?
-Así es mi señor.
-Bien, dilo.
-Mi señor, me tome la libertad de seguir a Vaynard hace unas horas atrás. Iba acompañada de una vampiresa y estaban entrando a una alcantarilla.
-¿Alcantarilla?-El enmascarado estaba extrañado.
-Si mi señor, según pude oír se dirigían a un cuartel, algo acerca de Leopoldo. 
-¿Leopoldo dices?-El enmascarado se volvió a Degonius.
-Si mi señor.
-Y dime Bianca ¿Sabes como se llamaba la vampiresa que acompañaba a Vaynard?
-Si mi señor, su nombre es Milagros.
-Interesante, muy interesante. Bianca, gracias por la información, puedes retirarte. Y trae a la chica de tu especie ante mí, quiero conversar con ella.
-Como usted ordene mi amo.

Bianca se retiro del lugar.

-Respóndeme algo Degonius ¿No era acaso una chica que trabajaba con la Sociedad de Leopoldo la que estaba defendiendo Vaynard y a la cual tu mascota le dio muerte?
-Si mi señor- Respondió Degonius asustado hasta los huesos.
-Ya veo, no te preocupes, en si la mataste pero ahora la chica al parecer es una de nosotros. Creo que Vaynard la convirtió. Interesante.
-¿Interesante?
-Si Degonius, te daré una nueva misión. Se acerca la hora del juicio para los humanos, quiero que vayas con tu mascota Blautsauger fuera de los límites de Henoc y busquen a los vampiros que habitan en otras tierras. Reúne a todos los que quieran seguir nuestra causa, a los demás mátalos.
-Mi señor, esos territorios…son salvajes, incluso para los vampiros…
-¿Tienes miedo Degonius?
-No mi señor, como dije por usted daría mi vida, pero ¿Cómo haré para ubicar a los vampiros que están regados por todo el continente de Delmur?
-El continente de Delmur esta en constante guerra, y es muy probable que algunos vampiros se encuentren involucrados en esas batallas. Si llegas al centro del continente te será más fácil ubicarlos.
-Mi señor si no es mucha indiscreción ¿Usted que hará?
-El baile de Henoc esta a pocos días de iniciar, haré que sea una fiesta memorable en donde tanto la Camarilla como el Sabbat se mataran entre ellos y yo reinare triunfante sobre Henoc, y después marchare al mundo humano y tomare lo que siempre fue mió, lo que me quitaron…¡Lo que por derecho me corresponde! ¡El mundo humano es mió! Si nunca me hubieran…no, nada, ve Degonius, has lo que te he pedido y serás muy bien recompensado.
-Como ordene mi señor.

Degonius se retiro de la sala, dejando a su amo solo sentado en su terrorífico trono.

-Era muy joven cuando me quitaron el sol, la felicidad, la vida. El culpable fue castigado ¿Y eso basto? ¡Claro que no! El mundo de los humanos será mió. Y no solo el mundo humano, Henoc y todos los territorios de Delmur serán míos, todo será mió y no habrá Dios que impida mi juicio final. 

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domingo, 17 de abril de 2011

Milagros y su famoso tesoro.

El cuartel de la Sociedad de Leopoldo estaba en silencio, ni el bullicio de los autos cerca a la avenida ni las voces de los guardias aturdidos comentando lo que el padre Rimara acababa de decir se escuchaban. Milagros había partido a buscar el Corpus Maleficarum dejándonos al padre rimara y a mi en el patio del CSL. Rimara estaba enojado pero su carácter calmado no hacia lucir mucho su enojo, era muy similar al carácter de Vladimir, lo que volvía al padre Rimara una persona bastante peligrosa.

-¿Por qué quiere un vampiro el Corpus Maleficarum?
-Hay información que quiero saber, y que ningún vampiro me quiere dar.
-¿Y como encontraste a Milagros?
-Nos conocimos en un bar, yo no sabia que era caza vampiros ni ella que yo era una de sus presas.
-¿Cómo paso entonces?
-Yo le había pedido a Milagros que acabe con mi vida. Ella accedió. -Espera. ¿Le pediste que te mate?
-Si -Pensé que los vampiros son muy aferrados a su nueva vida.
-Si, pues…no todos somos iguales.
-Pero aun no entiendo, si ella estaba a punto de matarte ¿Por qué tu sigues con vida y ella se convirtió en una de los tuyos?
-Un vampiro del clan Tremeré llamado Degónius nos ataco junto con su bestia Blautsauger, dejando al borde de la muerte a Milagros. No quería que su final fuera así, ella vive por una sola razón.
-La venganza.
-Si, al fin y al cabo ustedes la entrenaron para que esa venganza se hiciera más fuerte ¿No?
-La entrenamos para que acabe con la maldad que este mundo tiene gracias a ustedes. Nunca quisimos que se volviera una vengadora.
-Bueno ya conteste a tus preguntas. Ahora me toca preguntar Rimara.
-¿Qué quieres preguntarme?
-Primero ¿Fuiste tu quien envió a Milagros a buscarme?
-Si, fui yo.
-Bien, ahora ¿Qué tienen contra los vampiros renacidos? Porque no solo es tu grupo quien nos quiere muertos, sino algunos vampiros también.
-Ustedes son los vampiros que resisten la luz del sol, esa habilidad les permite camuflarse entre los humanos. Nosotros como grupo de elite del Vaticano estamos en la obligación de eliminar el mal de este mundo, y ustedes están dentro de esa maldad.
-Bien, ya voy entendiendo tu manera tan estúpida de pensar. Bien tercera pregunta y ultima ¿Por qué nunca le mencionaste a Milagros la ubicación de Lucita?
-Esa información no la puedo revelar, es información secreta.
-¿Tan secreta como los renacidos? No me sorprende al fin y al cabo la iglesia siempre oculta lo que no le conviene. Son unos hipócritas.
Rimara cambio su semblante tranquilo a uno enojado.
-Bueno, esa es tu manera de pensar, no te puedo obligar a cambiar de parecer. Sin embargo, como ya te explique mi misión es acabar con seres como tu. No me queda otra opción de acabar con tu existencia.

El padre Rimara realizo un rápido movimiento de su brazo derecho desenfundando una minigatling, una ametralladora muy potente, incluso más potente que las mini UZI que los guardias del CSL portaban.

-Esta arma tiene el suficiente poder de ataque para destruir a decenas de vampiros, destruir a uno solo no será problema.

-Le prometí a Milagros que no mataría a sus compañeros, pero creo que tendré que romper esa promesa. Saque mi glaicus y la active. Su hoja salió a la velocidad de un parpadeo.
El acero brillaba pidiendo sangre.
-Bien padre, ataque.
-¡No tienes que decírmelo!-Grito el padre Rimara presionando el gatillo de su ametralladora Gatling.
Ciento de balas salieron de los múltiples cañones de la ametralladora. Empecé a correr para esquivar las balas, aunque mi velocidad era superior a la de cualquier bala dispara por algún arma, la cantidad de balas que arrojaba esa ametralladora era suficiente para despedazar a un vampiro, y si yo cometía un pequeño error al esquivar esas balas podría acabar muy mal.

-¡¿Qué pasa Vaynard!? ¡¿Solo sabes correr?!

La lluvia de balas no cesaba. Parecía que las municiones del padre eran interminables. Si seguía corriendo esquivando las balas de alguna manera u otra las municiones se acabarían. Así que eso hice. Pero cuando empecé a aumentar mi velocidad el tiroteo desenfrenado del padre Rimara ceso. Rápidamente el padre empezó el proceso de recarga.

-Bien-Pensé –Hora del contraataque.

Corrí a toda velocidad con mi glaicus en mano a atacar a Rimara. Si no lo atacaba el volvería a atacar y aunque sea un vampiro siempre es preferible neutralizar al enemigo antes que vuelva a atacar.

-¡Elemental de viento!-Mi hoja de mi glaicus fue rodeada por una energía transparente pequeña pero lo suficientemente potente como para empujar a una persona a cinco metros de distancia. La energía acumulada en mi glaicus la lancé directamente hacia Rimara. El padre se cubrió rápidamente con su minigatling. El protean elemental de viento era un ataque básico que aplicado a distancia solo causaba que el oponente salga disparado, pero si era usado a una distancia muy corta, como cuando lo use contra Karl en el Rebel Blood podría causar grandes daños.
Volví a lanzar el ataque haciendo que el padre cayera de espaldas,pero el poder del elemental de viento se estaba agotando, aunque Beckett me había enseñado a usarlo solo podía lanzar como máximo tres de esos ataques, necesitaba una gran energía para poder controlar el elemental de viento, y si me agotaba al cien por ciento pues me haría falta mas que la sangre de un humano para recuperarme.
Rimara se levanto y volvió a apuntarme con su ametralladora, al parecer ya había cargado su arma.
-¿Eso es todo?- Me dijo Rimara con tono sarcástico apretando el gatillo.
Las balas volvieron a salir a una velocidad increíble.
Esquive rápidamente la primera ráfaga. Las balas cayeron cerca a donde yo estaba.
-Tus balas no sirven Rimara.
-Eso es lo que crees-Me dijo con una sonrisa malévola.
-¡¿Qué?!

Una explosión se origino de cada uno de los orificios que los impactos de balas habían dejado. Di un gran salto para escapar de la explosión y aterrice en el la parte destruida del segundo piso.
-¿Balas explosivas? ¿Cómo?
Rimara puso su ametralladora en su hombro y me miro.
-¿Sorprendido? Apuesto a que si. Estas balas son de gran ayuda por que no solo son incendiarias sino también explosivas.
-Esas municiones deben valer mucho, asumo que el Vaticano desembolso un poco de dinero para obsequiártelas ¿No?
-Así es chupasangre, tengo una misión que cumplir y si es necesario armas como estas para cumplir con la misión pues el Vaticano con mucho gusto me las dará. Rimara empezó a reírse como un lunático.
-Ya veo…si que son de lo peor.
Mi comentario obligo a que el padre dejara de reírse.
-Bueno ya te di un descanso, ahora te volveré polvo.
Rimara disparo hacia todas las direcciones, las explosiones se dieron casi en simultaneo. Ahora si estaba en aprietos.



Milagros estaba en una habitación del segundo piso cuando escucho las explosiones.
-Espero que Vaynard este bien. A ver, según el mapa, ese bendito libro debería estar por aquí.

El cuarto donde estaba Milagros era un cuarto amplio de madera con una luz muy tenue. La habitación no tenía muchas cosas de lujo, solo una cama, un velador y muchos libros en los estantes. En el medio de la habitación había un tapete con el símbolo de la Sociedad de Leopoldo.
-Nunca había estado aquí.- Milagros reviso detenidamente la habitación con asombro. Estaba asombrada y a la vez emocionada, ningún miembro del nivel de Milagros había entrado a dicho lugar, y eso que el rango de Milagros no era nada bajo dentro de esa organización.
-Este mapa debe estar errado-Dijo Milagros frunciendo el ceño. –Según el mapa el libro esta justo donde yo estoy, ósea en el medio de esta habitación…pero…pero no hay nada aquí mas que este gran tapete…Un momento.

Siempre he dicho que la intuición femenina es un don excepcional, y este don es mas excepcional cuando la mujer se vuelve vampiro, claro no es algo que este científicamente comprobado en el mundo humano, pero esa noche Milagros reafirmo dicho pensamiento. Ella miro detenidamente el gran tapete, lentamente empezó a retroceder sin perder de vista el medio del tapete.
-Te encontré.
Milagros corrió nuevamente hacia el centro del tapete, había encontrado un desnivel en la habitación, dicho desnivel estaba cubierto por el tapete del símbolo de la SL. Se apresuro a remover la cubierta y encontró una compuerta de madera.
-Vaya…una compuerta…quizá Vaynard no miente y en verdad la Sociedad tiene un grado de locura preocupante.- Milagros sacudió de un lado a otro su cabeza para que otro pensamiento ajeno a su misión no entrara en ella.
–Bien entonces el libro debe estar abajo. La compuerta que Milagros había encontrado llevaba a un almacén de no mas de treinta metros cuadrados. En dicho almacén había varios libros como para llenar un sector de la biblioteca nacional y al finalizar un ordenador encendido.
-¿Un ordenador? Que raro que no se haya apagado con las explosiones. En fin a indagar. Milagros era una experta en penetrar pequeñas bases de vampiros en ciudades pequeñas, incluso la SL la entreno en el arte del espionaje y el robo de información, era algo irónico que uno de sus mejores de la SL se pusiera en su contra solo por obtener información, al final nadie sabe para quien trabaja.

-A ver…a ver…listado de misiones, aja, si, ciudades, listo, Cancún, aja, si recuerdo esa misión, quedaron algunos con vida, que mas tenemos aquí, a ver…Renacidos, ciudades, Lima,…-Milagros estaba revisando un listado de información que la SL había recopilado de cada una de las misiones que había tenido. -Que mas tenemos…vampiros, objetivos peligrosos, Vaynard V. ¿V? ¿Por que será V?, si lo conocieran no es tan peligroso, a ver que mas, Marcus Holmes, no lo conosco, siguiente, Beckett ¿Beckett? Mmm...No lo conosco.
Milagros paro su búsqueda por un momento y se quedo mirando fijamente la pantalla del ordenador. Su mirada mostró nostalgia y furia.
-Nombre: Lucita, o Lucia de Aragón. Clan: Lasombra. Se le acusa por el asesinato de varios humanos y miembros de la Sociedad de Leopoldo. Sus últimas apariciones en Latinoamérica fueron entre los años 1999 y 2001, año en que asesinaron a la familia Grace Santos. Mas debajo de la descripción se mostraba una foto de la familia de Milagros, Sofía, Antonio y al medio la pequeña Milagros.
-Papá…Mamá…no saben cuanta falta me hacen.-Lagrimas de sangre bajaron por las mejillas de Milagros. Milagros seguía buscando información, no había tiempo para llorar por los muertos, ya habría oportunidad para eso.
-¿Donde estará toda la información que necesito saber…? Espera…dentro de este ordenador esta toda la información. No me puedo llevar el ordenador… ¿O si? Milagros busco el nombre del ordenador. Se quedo en shock por unos segundos al descubrí el nombre de la maquina.
-Corpus Maleficarum, el disco duro se llama Corpus Maleficarum. Lo encontré… ¡Lo encontré!
La ex – agente de la SL empezó a desamblar el ordenador, saco el disco duro y luego se dirigio a la salida de dicho almacén.
-Listo, ya tengo la información, ahora a rescatar a Vaynard.


Peru Blogs

lunes, 1 de noviembre de 2010

Rimara y el Corpus Maleficarum

Ciento de proyectiles de Mini UZI vinieron hacia mi. No podía creer que personas tan religiosas tuvieran armamento tan potente.

-Esto no era parte del plan.- Pensé

Era cierto, el plan era simple: Entrar al CSL, tomar el Corpus Maleficarum y largarnos de ahí, pero como siempre, nunca puedo evitar un combate, así no quiera pelear.

-Primero Degónius y luego esto ¿Llegare a tener una noche tranquila y calmada?- Seguía pensando.
Pero mis pensamientos se vieron interrumpidos por un pequeño artefacto que cayo al lado mío.
Ese pequeño artefacto no era nada menos que una granada tipo piña.

-Pero que caraj…

No pude terminar la frase, la granada exploto, destruyendo la columna en donde me estaba cubriendo de las balas. La explosión genero una gran nube de polvo y sedimentos.

-El intruso fue destruido-Dijo uno de los guardias.
-¿¡Que!?-Milagros no lo podía creer
-Srta. Grace, no se preocupe, lo que haya sido ya esta muerto.
-Eso es lo que me temo…-Susurro Milagros
-¿Dijo algo Srta.?
-No, nada

El polvo estaba disipándose, ya se podía ver los estragos que la granada había dejado, la columna quedo destruida y el cuarto cerca a la columna ya no era habitable.
-Bien… ¿Ya se divirtieron? Ahora es mi turno
Los guardias de la SL no lo podían creen. Habían usado una granada tipo piña contra alguien y este seguía vivo.
-¡¿Cómo es posible que siga vivo después de eso?! ¡El no es humano…!-Grito un guardia aterrorizado con lo que acababa de presenciar.
-¿Humano?, no…Deje de serlo hace mucho, mucho tiempo.-Dije mostrando mis ojos rojos y colmillos.
-¡Es un vampiro! ¡Un vampiro esta en el cuartel!

Los guardias se tornaron pálidos, su peor miedo se había hecho realidad. Un vampiro, un ser no-muerto, el peor enemigo de la Sociedad de Leopoldo estaba frente a sus ojos, y aunque ellos estaban preparados para enfrentarse a cualquier “demonio” que se cruzara en su camino, el terror que generaba un vampiro estando enojado era más fuerza que cualquier fobia en el mundo, era ver a la muerte furiosa.

-Srta. Grace, quizá esta noche no sea tan improductiva como pensó-Le dijo uno de los guardias a Milagros.
-Esperen, hay algo que aun no les he contado, el viene conmigo.
-¿Qué?... ¡¿Qué?!
-No es malo, viene a ayudar
-¡Eso es traición!
-¡Queremos atrapar a Lucita, la vampira que asesino a mis padres! ¡El puede ayudar!
-Un vampiro nunca ayuda a los mortales, solo piensan en si mismos.
-No todos son así, el es distinto.
-¡Srta. Grace, reaccione por favor! Una de su especia mato a sus padres ¿Cómo es posible que se haya aliado con un vampiro?
-Es por que ella también es una.
La voz provino del primer piso. Una figura alta apareció en la entrada del patio del CSL. Pude captar una gran energía que provenía de esa persona, para ser humano, era muy fuerte y muy peligroso también.

-¡Padre Rimara, que bueno que volvió, un vampiro esta atacándonos y la Srta. Grace dice que es un aliado!–Dijo uno de los guardias completamente alterado
El sujeto al que llamaron padre Rimara era alto, de cabello negro ondulado, ojos negros y piel trigueña. Usaba unos lentes simples y su atuendo era negro como el de los sacerdotes, a simple vista era un mortal común y corriente.
El padre Rimara miro hacia arriba donde se encontraba el problema, miro a sus guardias, a Milagros y por ultimo me miro a mi.
-¿Estas seguro que solo hay un vampiro aquí? Por que yo veo dos.

Sus palabras sorprendieron a todos, incluyéndome.

-¿Dos? Pero Padre, solo hay un vampiro.
-Te equivocas, hay un vampiro…y una vampira.

Los guardias voltearon a ver a Milagros.

-Milagros estaba sorprendida al ver al padre Rimara y que este haya podido adivinar con solo verla a metros de distancia que ella ya no era humana.

-Dime Milagros ¿Acaso vendiste tu alma al diablo solo para poder saciar tu sed de venganza?
-Padre Rimara, yo…

Milagros se quedo sin palabras, el padre Rimara había sido como un padre para Milagros y por más que el padre no mostrara disgusto en su rostro ella sabia que se sentía muy decepcionado.

-Y tu debes ser el vampiro que la convirtió-Dijo el padre mirándome fijamente.
-Si, fui yo. Pero si no la hubiera convertido ella estaría muerta.
-¿Y ahora ella no lo esta? La convertiste en una vampira, una no-muerta. Eso es peor.
-Peor seria morir sin cumplir su objetivo.
-¿Así que aun quieres vengar a tus padres Milagros?
-Si, y es por eso que hemos venido padre, necesito el Corpus Maleficarum para saber de Lucita y poder hacer justicia- Dijo Milagros.
-Lo siento, pero esa es información confidencial.
-Pero padre…
-Esta bien Milagros, se como puedo convencerlo
-Si tratas de usar un truco mental como Dominación pierdes tu tiempo, soy uno de los pocos humanos que resiste tal cosa.
-¿Dominación? No, los de su tipo se manejan de otra forma. ¿Cuánto quiere por la información?
-¿Qué?
-Lo que oyó. ¿Cuánto quiere?
-¡Vaynard, ya detente!-Me grito Milagros
-¿Por qué piensas que quiero dinero por esa información?
-Un convento que sirve como fachada a un cuartel, sacerdotes armados hasta los dientes con ametralladoras y granadas, cenas pagadas por embajada del vaticano…por favor, el dinero es lo que mueve esta ridícula organización.

Rimara se quedo en silencio al igual que todos los guardias.

-Guardias, váyanse de aquí. Es una orden.
-Pero padre Rimara…
-¡Es una orden!

Los guardias se retiraron de inmediato. Solo quedamos Milagros y yo con el padre Rimara

-¿Milagros te acaba de llamar Vaynard?
-Si, ese es mi nombre.
-O sea, su presa se convirtió en su compañero…que interesante. Me dices que quieres el Corpus Maleficarum para tener información de Lucita ¿No?
-Si, así es.
-Bien, te lo daré con una condición.
-¿Condición?
-Si, la condición es la siguiente. Muéstrame que tan fuerte es un vampiro renacido como tu, mientras que Milagros busca el Corpus Maleficarum, si ella lo encuentra antes de que yo acabe contigo pues ambos se pueden ir. Milagros nunca ha visto el libro, así que eso es una ventaja para mí, un simple mortal.
-Entiendo….

Mire a Milagros, ella estaba preocupada.

-¿Ahora si me puedo defender no?
-Eh…Si.

Volví a mirar al padre Rimara.

-Bien, intente matarme si puede padre Rimara.



Vaynard

jueves, 21 de octubre de 2010

Disculpas totales

A todos los lectores y lectoras de este blog, el siguiente post saldrá para el 31 de octubre de este año y anuncio que la primera temporada del blog culminara en el mes de diciembre. Siento no haber escrito durante un mes, pero ya estoy de vuelta.

Gracias y cuidado por las noches


Vaynard

domingo, 1 de agosto de 2010

Infiltración en el CSL (Cuartel de la Sociedad de Leopoldo)

-¿Cómo es posible que coquetees con alguien y no sepas lo básico que es bailar?
-¿Con quien coqueteaba?
-Conmigo
-Si, claro
-¿Acaso no soy lo suficientemente atractiva para tus gustos vampiricos?
-No he dicho que no lo seas, pero el “coqueteo” como tu lo dices no era mas que una habilidad vampírica llamada atracción, eso es todo. No creas que se me cae la baba por ti.
-Ni tu creas que a mi se me cae la baba por un vampiro creído y sin gracia para el baile como tu.
-Si claro, pero fue fácil sacarte el número telefónico.
-El alcohol te puede jugar malas pasadas, y ese día todos bebimos alcohol.
-No todos. Shogo, Beckett y yo estábamos bebiendo sangre.
-Ustedes si que son de lo peor, por eso siempre me dijeron que no confiara en los Vástagos…todos son muy manipuladores.
-¿Esas palabras te las dijeron en tu escuelita para cazar vampiros?
-No te metas con la Sociedad de Leopoldo. Solo estoy ayudando por que se que ellos tienen archivos secretos acerca de Lucita. En otro caso te hubiera negado mi ayuda.
-Esta bien, lo siento, no debí faltar el respeto a tu secta.
-¡Que no es una secta! Ellos son como una familia para mi, la familia que perdí a manos de una asesina de tu especie…
-De nuestra especie, querrás decir…
-¡Ya lo se! No tienes que andar repitiéndome eso a cada rato.

El carácter de Milagros es muy similar al mío. Ambos somos competitivos, burlones y no nos gusta perder. Así que, normalmente, parábamos discutiendo. Muchas veces pensé si esas discusiones me llevarían a tener con ella una relación como la de Shogo y Stephanie, pero, siempre que pensaba en eso, me imaginaba a mis dos amigos gritándome a la vez “¡No tenemos ninguna relación amorosa!”, así que preferí dejar de pensar en ese tema.

Estábamos en Surco, en la Avenida Benavides. Es un lugar muy transitado y con muchos locales comerciales, nada bueno seria si nuestra pequeña aventura de espías se complicara y de un momento a otro esa zona se volviera una zona guerra. Según lo que Milagros me había comentado la Sociedad de Leopoldo (SL) es una organización con muy buenos ingresos, a pesar de tener una fachada de sociedad benéfica sin fines de lucro, el Vaticano aprovisiona a la SL de dinero y armamento para sus misiones “en nombre de Dios”. Siempre pensé que el organismo que el Papa dirige era corrupto, pero no pensé que podía sobrepasar límites como este.
Si la SL nos ve como una amenaza ellos atacaran, sin importar la cantidad de vidas inocentes que puedan cegar en sus “acciones de purificación”

-Dime Milagros ¿Existe alguna forma de infiltrarnos sin que se den cuenta de nuestra presencia?
-En realidad no.
-Me lo imagine- Pensé
-Pero, hay una forma de llegar al centro de la instalación, una vez adentro no te aseguro que salgas con vida.
-Si ellos atacan yo responderé.
-Prometiste que no les haría daño
-Pero no voy a dejar que me lastimen tampoco. Además tú también eres una vampira, estoy más que seguro que ellos olvidaran la amistad que sienten por ti y trataran de acabar contigo.
-No lo creo…no los conoces, ellos son…
-Ellos son humanos, la traición esta en sus genes.
-Ustedes los Vástagos son aun más traidores.
-¿En serio? ¿Te haz puesto a pensar el por que somos “mas que…” los humanos?

Milagros quedo en silencio.

-Es fácil para la SL criticar a los vampiros. “Ellos son mas crueles, más mentirosos, mas traidores”, pero lo que ellos no saben es que nuestro comportamiento tal y como era en nuestra vida mortal sigue siendo el mismo o un poco más marcado en nuestra no-vida. Es decir, si alguien siente pasión por el arte cuando es mortal, su pasión será mayor en su no-vida. Simplemente somos una amplificación del comportamiento humano, que te quede bien claro eso.

-Bueno, olvidemos eso-Dije para cortar el hielo –Cual es la forma de llegar hasta el CSL
-Es por las alcantarillas, esa es la forma, la única forma.


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La terraza con vista nocturna al centro financiero de un bar en San Isidro era el lugar perfecto para que Shogo y Stephanie conversaran un poco acerca de los diversos problemas que habían afrontado sin estar preocupados por algún ataque de otro vampiro demente como Degónius. Disfrutar de la vida al máximo era algo que tanto Stephanie y Shogo estaban acostumbrados en su vida mortal y no cambiaron mucho sus hábitos al ser convertidos en vampiros.
Ambos habían pedido un plato de papas fritas y un ron con coca-cola. Aunque no fueran a consumirlo, eso haría que los mozos se olviden de ellos por varios minutos.

-¿Cómo estarán a esos dos?
-Espero que bien, Beckett me contó algunas cosas que la SL que el simple hecho de recordarlo me aterra.
-No creo que sean tan despiadados.-Dijo Shogo haciendo la fínta de llevarse una papa a la boca
-Ya deja de hacer eso
-¿Hacer que?
-El actuar como si estuvieras comiendo
-Querida, la actuación es algo básico en nosotros los Vástagos. Que cosas como esta no te molesten, por favor, continua tu relato.
-Ellos son los inquisidores, los que hacen el trabajo sucio para la iglesia desde hace más de cuatrocientos años. Su objetivo principal es acabar con todos los demonios que habitan la tierra.
-Pero nosotros no somos demonios
-Para ellos si lo somos. Cualquier cosa que no sea normal es un acto demoniaco para ellos.
-Pero Stephanie, ellos tampoco son normales, es decir, ellos luchan de igual a igual contra vampiros y ya más de una vez han salido victoriosos. ¿Eso de por si ya no es fuera de lo común?
-Ellos son entrenados de una manera especial. Milagros me contó un poco de lo que fue su entrenamiento, un simple titulo de cazavampiros no describe toda la habilidad de la señorita Grace.
-¿Qué quieres decir?
-Shogo, ella es capaz de enfrentarse a un Assamita cuerpo a cuerpo, claro que no estoy segura quien vencería, pero yo no subestimaría a Milagros Grace, y mucho menos ahora que es una vampira.
-Estoy seguro que ellos conseguirán las pistas que desean, después de todo estamos hablando de Vaynard.
-¿Haz notado que Vaynard y Milagros se parecen?
-¿Qué?
-Si, ambos tienen un carácter parecido, e incluso ahora el objetivo de cada uno es encontrar a los vampiros que cambiaron drásticamente la vida de ambos.
-Yo opino que es casualidad.

Stephanie río y miro su vaso de ron con coca-cola

-Mi querido Shogo, en este mundo de manipuladores nada pasa por casualidad, recuerda bien eso.

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-Bien, con infiltración yo me imaginaba ingresar al CSL sigilosamente como un Ninja…no como una rata.
-Deja de quejarte, además esta es la única entrada.
-Bueno, si tú lo dices…

Milagros y yo habíamos bajado cinco metros bajo tierra y estábamos en el alcantarillado. El lugar era asqueroso, el olor a putrefacción estaba en cada esquina del lugar y sus pequeños habitantes nos daban la bienvenida con un chillido estremecedor.

-Odio las ratas.
-¿Eso es odio o miedo?
-Es odio ¿Por qué debería temerle a animales que miden menos de cincuenta centímetros?
-Es una simple pregunta. No tienes por que molestarte. Además varios hombres le temen a las ratas.
-¡Que lo mío no es miedo! Es simplemente que no estoy acostumbrado a las alcantarillas.

El camino hacia la puerta que daba cuarto de desagüe del CSL estaba poco iluminado, y al parecer hacia ya mucho tiempo que alguien no daba mantenimiento en esa zona.

-Si seguimos de frente daremos con una puerta roja. Esa es la puerta que conecta el cuarto de desagüe con unos escalones que da al patio principal del CSL.
-¿Patio principal? Que ostentosos.
-En realidad el CSL es un convento. Nadie sospecharía de un grupo fuertemente armado dentro de un convento.
-Tiene lógica, pero una vez adentro ¿A dónde tendremos que ir? Si el lugar es un convento debe ser grande y con varias habitaciones, no tardaran mucho en darse cuenta que hay intrusos en su área.
-Tenemos que ir a la biblioteca del segundo piso. Es una biblioteca especial y siempre para resguardada por cuatro sujetos armados. Solo unos cuantos miembros pueden ingresar a dicha biblioteca.
-Biblioteca del segundo piso, listo. ¿Y que vamos a buscar?

Los ojos marrones de Milagros se tornaron amarillos. La emoción invadía su cuerpo y eso se reflejó en sus ojos.

-El Corpus Maleficarum, ese es el documento que debemos buscar.
-¿Corpus Maleficarum? ¿Y que es eso?
-La SL archiva toda su investigación y actividades. Ya sean rumores, datos o alguna información verídica, ellos lo archivan y lo estudian. Es una colección enorme de apariciones demoníacas, exorcismos, brujas y vampiros. Cada CSL tiene un Corpus Maleficarum ya que dicha información debe ser estudiada por todos los miembros del alto consejo de la SL, y no todos se encuentran en un solo país.
-Así que tu plan era conseguir ese archivo.
-Es mejor que secuestrar a uno de los miembros y obligarlo a confesar ¿No crees?
-Vas de defenderlos a como de lugar ¿Cierto?
-Ya te lo explique, ellos son mi familia. Además…
-¿Además que?
-Además yo nunca he visto el Corpus Maleficarum, cualquier información de Lucita estará en ese archivo, estoy segura.

Llegamos al final del pasillo el cual daba con una puerta metálica de color rojo que estaba en proceso de oxidación.

-Bien, aquí es.
-Vaya, ya era hora. Acabando esto tomare una ducha.

La puerta estaba cerrada, pero eso no fue inconveniente para Milagros. Siendo una cazadora de élite de la SL abrir puertas con llave era una habilidad muy bien desarrollada por ella, casi un juego.

Entramos por la puerta y subimos por un escalón de piedra que daba hacia un pequeño sagrario ubicado en el patio principal del convento.

-Hay una escalera que dirige al segundo piso. No estoy segura de la cantidad de guardias en esa planta.
-Eso déjamelo a mi.

Mire hacia el segundo piso.

-Auspex…-susurre.

Mis ojos se tornaron rojos y mi visión se volvió cien veces mejor que la de un águila.

-Hay dos guardias al empezar el segundo piso, cinco caminando por todo la planta y los cuatro que mencionaste cerca un portón de madera. Hay un total de once sujetos y todos bien armados ¿Segura que son religiosos? Parecen militares de la franja de Gaza.
-¿Cómo has podido…?-Milagros estaba anonadada.
-Auspex, una habilidad vampírica muy útil. Luego hablaremos de eso. Ya te dije la posición del enemigo, ahora dime como planeas ingresar sin ser vista.
-Lo primero será reducir a los dos guardias de la entrada. El resto será fácil.
-Ingresar por la puerta principal no es una buena opción.
-¿Tienes otra idea?
-Somos vampiros, el elemento sorpresa es nuestra especialidad. Eso te enseñaron en tu escue…en la SL ¿No?
-Si, pero ¿Cuál es el elemento sorpresa?
-Tu
-¿Qué? ¿Yo?
-Si, tu. Ellos no esperan que tú estés aquí. Eso los distraerá el tiempo suficiente para que yo pueda atacar.
-No pensaras matarlos ¿O si?
-Ya te dije que no, solo los dejare inconcientes.
-OK. Empecemos.

Milagros subió por las escaleras hacia la entrada principal del segundo piso, mientras que yo, de un salto, llegue hacia una ventana de una habitación de dicha planta.

Entre a la habitación, las luces estaban apagadas pero eso no me molestaba. La habitación era pequeña, solo tenia una cama, un velador, un ropero pequeño, un pequeñísimo cuarto de baño y un espejo. Las paredes de la habitación estaban decoradas con cuadros religiosos de santos y mártires católicos y en la cabecera de la cama había una cruz.

-Típico cuarto de sacerdote- Pensé.

Salí silenciosamente de la habitación y me escondí detrás de una columna, esperando que Milagros subiera para empezar mí ataque.

-Hola chicos, que noche mas calmada ¿No?
-Srta. Grace, se supone que usted no debería estar aquí. –Uno de los guardias impidió que Milagros se le acercara más.
-Tranquilos, es que estoy muy aburrida, en esta ciudad gris no hay vampiros que cazar.
-Srta. Grace, entiendo que no haya tenido éxito en su búsqueda de vampiros, pero usted sabe que esta prohibido a los cazadores élite subir a este nivel. Aquí solo pueden subir los maestros y el Padre Rimara.
-¿Padre Rimara? ¿Esta aquí?
-Si, y ya sabe como es el, no le gusta que desobedezcan ordenes. Usted lo conoce mejor que nadie señorita.

Me acerque silenciosamente a uno de los guardias. Me sitúe detrás de el y de un golpe en la nuca lo deje inconciente.

-Uno menos, quedan diez.

Milagros seguía conversando con el guardia de la entrada del segundo piso.

-Estoy segura que el Padre Rimara no se molestaría conmigo. El me cuido y me entreno después de la muerte de mis padres, el es como un padre para mi.
-Entonces debería esperar a que el padre llegue. Si el autoriza su entrada entonces no habrá ningún problema.
-¿Va a venir?
-Si, en cualquier momento. Acaba de terminar una reunión con otros miembros en la embajada del Vaticano. Pronto vendrá aquí.

Me acerque a otro guardia. Usando la misma estrategia me situé en su espalda y un rápido movimiento de mi mano golpeo su cuello desmayándolo en el instante. Sin embargo al caer el cuerpo del guardia su presiono el gatillo del arma.

El ruido del disparo llamo la atención de los ocho guardias restantes.

-¡Intruso!-Uno de los guardias que estaba más cerca a mi saco una ametralladora Mini UZI que estaba oculta en algún bolsillo de su larga y oscura sotana de sacerdote.

Apunto directamente a mi cabeza y empezó a disparar. Una ráfaga de balas vinieron hacia mi a una velocidad increíble, pero yo era mas veloz. Así que corrí a cubrirme detrás de la columna donde hace poco estaba oculto.

Los demás guardias también desenfundaron sus armas, todos tenían Mini UZIs.

La batalla en el CLS había empezado.



Vaynard.


sábado, 31 de julio de 2010

El plan antes del baile

-¡¿Qué hace ella aquí?! ¡¿Qué esta pasando?!-Shogo estaba alterado y confundido.
-Vaynard ¿Ella no es la chica cazadora?-Me pregunto Stephanie.
-Si, lo es…pero paso algo…
-¿Qué cosa? Cuéntanos.
-Será mejor que pasen.-Les dije a Shogo y a Stephanie.

Una vez adentro, Stephanie empezó el interrogatorio.

-¿Y bien? ¿Qué paso?
-Pues, ayer nos topamos con Degónius y su mascota Sully.
-OK. Que mas paso, continúa.
-De ahí Degónius intento matar a Milagros usando su técnica de Taumaturgia, pero la defendí usando el Protean que Beckett me enseño. Y Karl trato de matar al Blautsauger usando su Protean elemental pero…
-¿Karl? ¿Y que rayos hacia Karl con ustedes?-Me pregunto Shogo.
-Pues la verdad yo estaba en el Taita tranquilo y Karl me encontró.
-Entiendo lo de Karl-Dijo Stephanie-Después de todo aun quiere la revancha por lo que paso en el Rebel Blood. Lo que no entiendo es ¿Por qué la humana estaba con ustedes?
-Pues…yo…
-No me digas que tenían una cita.
-Pues algo así-Le respondí a Stephanie.

Stephanie bajo su cabeza y empezó a moverla de una lado a otro como desaprobando mi respuesta.

-Vaynard, pero tú no eres así, es decir, puedo aceptar que el odioso de Shogo tenga esa costumbre ¿Pero tú?
-¡Oye!-Interrumpió Shogo- ¿De que costumbre hablas?
-No te hagas el inocente, sabes bien de que costumbre hablo.
-Si te refieres a la costumbre de jugar poker, ya te dije que lo estoy dejando de a pocos.
-No me refiero a eso, me refiero a la costumbre de salir con una y luego otra y luego otra humana en menos de una noche.
-¡Ah! Esa costumbre…pero Vaynard no hace eso.
-Pero esta en camino. A pasado unos cuantos días desde que su relación con María termino y ahora esta buscando otra humana. Se le pego tus malos hábitos.
-¿Y por que seria malo? El chico quiere rehacer su vida, además la humana no es fea en absoluto.
-¡Hombre tenias que ser!-Le grito Stephanie a Shogo.
-Oigan, al parecer ustedes no han notado algo-Les dije a los dos vampiros señalando con mi pulgar a Milagros.

Shogo la observo de pies a cabeza.
-Es verdad, hay algo raro en esa humana, pero no se que es-Dijo Shogo mientras examinaba a Milagros.
-Será que…ya no es humana.-Le dije a Shogo.

Stephanie y Shogo me miraron atónitos.

-¿Cómo que no es humana? ¿Qué le paso?-Me pregunto Stephanie.
-Pues…-Milagros se dirigió a Stephanie- Paso un accidente en el encuentro con ese vampiro al que llaman Degónius. El Blautsauger uso una habilidad que nos agarro por sorpresa y…
-No me digas que…no me digas que Vaynard te convirtió en vampira.-Le dijo Stephanie a Milagros.
-Si. Lo hizo para salvarme de una muerte segura.

Shogo y Stephanie se miraron desconcertados.

-Espere, espera… ¿Vaynard convirtió a un mortal en un vástago?-Le pregunto Shogo a Milagros.
-Si, lo hizo ¿Por?
-Es que…supuestamente, Vaynard no quería convertir a ningún humano en vampiro. Ni siquiera convirtió a María, es por eso que…
-¿María? ¿Quién es ella?

La sala se mantuvo en silencio ante la pregunta de Milagros.

-María era la novia de Vaynard, ella deseaba ser una de nosotros, ser inmortal, ser una más del grupo. Aunque Vaynard trato siempre de incluirla en nuestros planes, para ella eso no fue suficiente.- Sthepanie le dio una breve explicación a Milagros.
-¿Y que paso con ella?-Milagros me pregunto.
-Ella…se fue.-Le respondí.
-¿Se fue solo por que no la querías convertir en vampira?-Pregunto extrañada Milagros-Eso es estúpido.
-Es lo mismo que le dije a Vaynard-Interrumpió Shogo-Pero al parecer el estaba deprimido por eso.
-¡No estaba deprimido!-Le grite.
-Ustedes, los vampiros ¿Se deprimen?-Pregunto Milagros.
-Claro, no somos tan diferentes de los humanos. Además, tu ya eres una de nosotros ¿Verdad?-Le pregunto Sthepanie.
-Vaynard ¿Ella también es una renacida?-Me pregunto Shogo
-Si, lo es.

Shogo se acerco a Milagros.

-Bien, en ese caso ya no te guardo rencor. Ahora que eres una de nosotros ya no hay motivo para matarnos ¿Verdad?-Dijo Shogo entre risas.
-Te equivocas-Le dije a Shogo, haciendo que Milagros me mirara asombrada.
-¿Por qué?
-Le prometí a Milagros que encontraría una cura para el vampirismo y, una vez ella haya vengado a sus padres y vuelva a ser humana, seguirá con su objetivo que es acabar con todos los vampiros.
-Oye ¿Pero tu estas loco?-Me dijo Shogo- ¿Cómo se te ocurre prometerle eso? Aun si hubiera cura para el vampirismo ¿Vas a dejar que ella nos mate? ¿Así por así?
-Yo la convertí en lo que ella juro destruir. Me parece un acuerdo justo.
-¡¿Justo?!-Grito Shogo-Vaynard, ella es una cazavampiros, y no cualquier cazavampiros, sino una cazavampiros de elite de la Sociedad de Leopoldo. Si ellos se llegan a enterar que una de sus mejores asesinas ha sido convertida en una vampira, no solo acabaran con ella, si no también con nosotros.
-No le temo a la Sociedad de Leopoldo, además según lo que me comento Degónius, ellos perseguían a Beckett y a Lucita, la vampira que acabo con la familia de Milagros. También comento que dicha secta perseguía a nuestro creador. Si Beckett no nos quiere decir quien nos creo, pues nosotros buscaremos respuestas por otro lado.
-Espera un momento-Dijo Shogo pensativo-Déjame ver si entendí. ¿Planeas entrar al cuartel de la Sociedad de Leopoldo, esquivar a todos sus guardias, sin contar otros cazadores como Milagros, y buscar en los archivos alguna pista del tipo que te creo?
-Si, tengo que hacerlo.
-¿Desde cuando se te pegó el complejo suicida Vaynard? Ningún Cainita en su sano juicio ingresaría al cuartel de la sociedad de Leopoldo, a menos que busque la muerte definitiva.
-Es una de las pocas alternativas que tenemos Shogo. ¿Acaso tú no deseas saber quien te convirtió en un no-muerto?
-Si, pero también deseo seguir disfrutando de mi nueva vida. Y tu plan es demasiado peligroso.

Lo que Shogo decía era verdad, mi plan era muy suicida y no muchos Vástagos habían salido enteros del cuartel general de la Sociedad de Leopoldo.

-Yo…yo podría-Milagros intervino con temor en la conversación.
-¿Tu podrías que?-Le pregunto Sthepanie.
-Yo…yo podría darles el mapa del cuartel general de la Sociedad de Leopoldo en Lima. No pienso atacar a mis compañeros, ellos son la única familia que tengo.
-Milagros, tus compañeros van a querer matarnos, y en mi caso yo no preemitiré que mis días en la tierra finalicen en manos de humanos que alguna vez jure defender.-Dije
-¿Ya no lo piensas hacer?-Me pregunto Milagros.

Sthepanie me observo fijamente.

-No, no pienso hacerlo. Desde ahora solo buscare al tipo que me convirtió en un vampiro, lo matare y tratare de volver a la normalidad, a ser humano nuevamente. Quizá suene tonto, pero hay algo dentro de mi que me dice que puedo volver a ser humano.
-Vaynard…nosotros no podemos…-Sthepanie trato de intervenir
-Volveré a ser humano, y Milagros también volverá a ser humana, se lo prometí. Y las promesas se cumplen hasta la muerte. La Sociedad de Leopoldo perseguía a Beckett, Lucita, Arurth y al vampiro que me creo. Nosotros conocemos a Beckett y a Arurth, y Milagros quiere dar con Lucita. Al parecer los tres vampiros conocen a mi Sire, así que si no podemos encontrar datos en el cuartel de la Sociedad de Leopoldo, tendremos que ir a Henoc y buscar a Arurth.
-¿Henoc?
-La ciudad de los vampiros.
-Ustedes…perdón, nosotros los vampiros ¿Tenemos una ciudad?
-Si, se llama Henoc, un mundo solo para nuestra especie.-Le respondí
-Mundo que esta a punto de entrar en una guerra civil.-Stephanie agrego con un tono de tristeza.
-¿Guerra? ¿Qué guerra?-Le pregunto Shogo.
-Hace no más de tres días recibí un mail de Fernando, el Toreador que conocieron en el terminal de tren en Henoc. Me comento que la situación en Henoc se había complicado ya que el grupo del Sabbat rechaza toda culpa contra el ataque a los Malkavians. La Camarilla ordeno un conclave para determinar una solución a este problema…
-¿Y? ¿Qué paso?
-Empezaran una guerra de sangre contra todos los del Sabbat, después del Baile de la Luna Roja, el gran baile nocturno de Henoc. Y eso no es todo, Fernando esta mas que seguro que hay alguien manipulando a todos los lideres de la Camarilla para generar esa guerra.
-¡El baile! ¡Como se me pudo olvidar!- Dijo Shogo –Kravo menciono algo del baile.
-¿Quieres decir que tenemos que ir a un baile para presenciar los futuros acontecimientos?
-Si, de seguro el vampiro que te creo estará ahí, y también esa vampira Lucita.
-No entiendo nada de lo que están hablando-Intervino Milagros –Pero si saben donde esta Lucita los acompañare, esa maldita vampira no se escapara de mi.
-¿Cuántos días nos quedan antes del baile?- Le pregunte a Stephanie
-Cinco días.
-Bien, entonces esto es lo que haremos, Milagros y yo iremos al cuartel de la Sociedad de Leopoldo, al fin y al cabo ella conoce el lugar. Una vez tengamos información de nuestros objetivos ustedes van a Henoc y me cuentan como les fue.
-Espera, espera… ¿No piensas venir?-Me pregunto Shogo
-No…no me gustan los bailes.
-¡¿Pero que dices?! Hay música, risas, sangre, chicas… ¿Qué mas puedes pedir?

El comentario hizo acreedor a Shogo de un golpe en el estomago por parte de Stephanie que lo dejo fuera de la conversación por un minuto. Hacer enojar a una mujer no era bueno, y mucho menos tratándose de Stephanie.

-No es eso…es solo que…
-¿Cuál es el problema Vaynard? Si no tienes ropa para la ocasión te diseño un traje genial.
-Es que el problema no es el traje Stephanie…el problema es que no se bailar.





Vaynard