lunes 18 de abril de 2011

2da temporada

Hola a todos mis fieles lectores. Siento muchisimo no haber publicado nada desde noviembre, pero creo que todo el mundo se merece unas vacaciones, incluso los vampiros, bien la entrada de ayer 17 de abril da inicio a la segunda temporada del blog. Esta vez la participación en el blog sera mas dinamica, si tienen preguntas dejenme sus correos electronicos. Les voy adelantando que habra un pequeño concurso para poner el proximo personaje de la historia. Asi es creare 4 capitulos con un personaje que ustedes inventen. Pero bueno aun estoy viendo cuando publicar las bases del concurso asi que vayan pensando. Esta 2da temporada viene recargada con mas peleas, accion, secretos revelados y obviamente para las chicas romanticas tambien hay una carga de romance. Espero que continuen leyendo el blog, le mando un saludo muy especial a Eunice y a Graciela que siempre leen mi blog y mandan comments por facebook y sobretodo un beso enorme a Jenifer Burgos (me muero por esa chica)

Bueno eso era todo y cuidado por las noches




Peru Blogs

domingo 17 de abril de 2011

Milagros y su famoso tesoro.

El cuartel de la Sociedad de Leopoldo estaba en silencio, ni el bullicio de los autos cerca a la avenida ni las voces de los guardias aturdidos comentando lo que el padre Rimara acababa de decir se escuchaban. Milagros había partido a buscar el Corpus Maleficarum dejándonos al padre rimara y a mi en el patio del CSL. Rimara estaba enojado pero su carácter calmado no hacia lucir mucho su enojo, era muy similar al carácter de Vladimir, lo que volvía al padre Rimara una persona bastante peligrosa.

-¿Por qué quiere un vampiro el Corpus Maleficarum?
-Hay información que quiero saber, y que ningún vampiro me quiere dar.
-¿Y como encontraste a Milagros?
-Nos conocimos en un bar, yo no sabia que era caza vampiros ni ella que yo era una de sus presas.
-¿Cómo paso entonces?
-Yo le había pedido a Milagros que acabe con mi vida. Ella accedió. -Espera. ¿Le pediste que te mate?
-Si -Pensé que los vampiros son muy aferrados a su nueva vida.
-Si, pues…no todos somos iguales.
-Pero aun no entiendo, si ella estaba a punto de matarte ¿Por qué tu sigues con vida y ella se convirtió en una de los tuyos?
-Un vampiro del clan Tremeré llamado Degónius nos ataco junto con su bestia Blautsauger, dejando al borde de la muerte a Milagros. No quería que su final fuera así, ella vive por una sola razón.
-La venganza.
-Si, al fin y al cabo ustedes la entrenaron para que esa venganza se hiciera más fuerte ¿No?
-La entrenamos para que acabe con la maldad que este mundo tiene gracias a ustedes. Nunca quisimos que se volviera una vengadora.
-Bueno ya conteste a tus preguntas. Ahora me toca preguntar Rimara.
-¿Qué quieres preguntarme?
-Primero ¿Fuiste tu quien envió a Milagros a buscarme?
-Si, fui yo.
-Bien, ahora ¿Qué tienen contra los vampiros renacidos? Porque no solo es tu grupo quien nos quiere muertos, sino algunos vampiros también.
-Ustedes son los vampiros que resisten la luz del sol, esa habilidad les permite camuflarse entre los humanos. Nosotros como grupo de elite del Vaticano estamos en la obligación de eliminar el mal de este mundo, y ustedes están dentro de esa maldad.
-Bien, ya voy entendiendo tu manera tan estúpida de pensar. Bien tercera pregunta y ultima ¿Por qué nunca le mencionaste a Milagros la ubicación de Lucita?
-Esa información no la puedo revelar, es información secreta.
-¿Tan secreta como los renacidos? No me sorprende al fin y al cabo la iglesia siempre oculta lo que no le conviene. Son unos hipócritas.
Rimara cambio su semblante tranquilo a uno enojado.
-Bueno, esa es tu manera de pensar, no te puedo obligar a cambiar de parecer. Sin embargo, como ya te explique mi misión es acabar con seres como tu. No me queda otra opción de acabar con tu existencia.

El padre Rimara realizo un rápido movimiento de su brazo derecho desenfundando una minigatling, una ametralladora muy potente, incluso más potente que las mini UZI que los guardias del CSL portaban.

-Esta arma tiene el suficiente poder de ataque para destruir a decenas de vampiros, destruir a uno solo no será problema.

-Le prometí a Milagros que no mataría a sus compañeros, pero creo que tendré que romper esa promesa. Saque mi glaicus y la active. Su hoja salió a la velocidad de un parpadeo.
El acero brillaba pidiendo sangre.
-Bien padre, ataque.
-¡No tienes que decírmelo!-Grito el padre Rimara presionando el gatillo de su ametralladora Gatling.
Ciento de balas salieron de los múltiples cañones de la ametralladora. Empecé a correr para esquivar las balas, aunque mi velocidad era superior a la de cualquier bala dispara por algún arma, la cantidad de balas que arrojaba esa ametralladora era suficiente para despedazar a un vampiro, y si yo cometía un pequeño error al esquivar esas balas podría acabar muy mal.

-¡¿Qué pasa Vaynard!? ¡¿Solo sabes correr?!

La lluvia de balas no cesaba. Parecía que las municiones del padre eran interminables. Si seguía corriendo esquivando las balas de alguna manera u otra las municiones se acabarían. Así que eso hice. Pero cuando empecé a aumentar mi velocidad el tiroteo desenfrenado del padre Rimara ceso. Rápidamente el padre empezó el proceso de recarga.

-Bien-Pensé –Hora del contraataque.

Corrí a toda velocidad con mi glaicus en mano a atacar a Rimara. Si no lo atacaba el volvería a atacar y aunque sea un vampiro siempre es preferible neutralizar al enemigo antes que vuelva a atacar.

-¡Elemental de viento!-Mi hoja de mi glaicus fue rodeada por una energía transparente pequeña pero lo suficientemente potente como para empujar a una persona a cinco metros de distancia. La energía acumulada en mi glaicus la lancé directamente hacia Rimara. El padre se cubrió rápidamente con su minigatling. El protean elemental de viento era un ataque básico que aplicado a distancia solo causaba que el oponente salga disparado, pero si era usado a una distancia muy corta, como cuando lo use contra Karl en el Rebel Blood podría causar grandes daños.
Volví a lanzar el ataque haciendo que el padre cayera de espaldas,pero el poder del elemental de viento se estaba agotando, aunque Beckett me había enseñado a usarlo solo podía lanzar como máximo tres de esos ataques, necesitaba una gran energía para poder controlar el elemental de viento, y si me agotaba al cien por ciento pues me haría falta mas que la sangre de un humano para recuperarme.
Rimara se levanto y volvió a apuntarme con su ametralladora, al parecer ya había cargado su arma.
-¿Eso es todo?- Me dijo Rimara con tono sarcástico apretando el gatillo.
Las balas volvieron a salir a una velocidad increíble.
Esquive rápidamente la primera ráfaga. Las balas cayeron cerca a donde yo estaba.
-Tus balas no sirven Rimara.
-Eso es lo que crees-Me dijo con una sonrisa malévola.
-¡¿Qué?!

Una explosión se origino de cada uno de los orificios que los impactos de balas habían dejado. Di un gran salto para escapar de la explosión y aterrice en el la parte destruida del segundo piso.
-¿Balas explosivas? ¿Cómo?
Rimara puso su ametralladora en su hombro y me miro.
-¿Sorprendido? Apuesto a que si. Estas balas son de gran ayuda por que no solo son incendiarias sino también explosivas.
-Esas municiones deben valer mucho, asumo que el Vaticano desembolso un poco de dinero para obsequiártelas ¿No?
-Así es chupasangre, tengo una misión que cumplir y si es necesario armas como estas para cumplir con la misión pues el Vaticano con mucho gusto me las dará. Rimara empezó a reírse como un lunático.
-Ya veo…si que son de lo peor.
Mi comentario obligo a que el padre dejara de reírse.
-Bueno ya te di un descanso, ahora te volveré polvo.
Rimara disparo hacia todas las direcciones, las explosiones se dieron casi en simultaneo. Ahora si estaba en aprietos.



Milagros estaba en una habitación del segundo piso cuando escucho las explosiones.
-Espero que Vaynard este bien. A ver, según el mapa, ese bendito libro debería estar por aquí.

El cuarto donde estaba Milagros era un cuarto amplio de madera con una luz muy tenue. La habitación no tenía muchas cosas de lujo, solo una cama, un velador y muchos libros en los estantes. En el medio de la habitación había un tapete con el símbolo de la Sociedad de Leopoldo.
-Nunca había estado aquí.- Milagros reviso detenidamente la habitación con asombro. Estaba asombrada y a la vez emocionada, ningún miembro del nivel de Milagros había entrado a dicho lugar, y eso que el rango de Milagros no era nada bajo dentro de esa organización.
-Este mapa debe estar errado-Dijo Milagros frunciendo el ceño. –Según el mapa el libro esta justo donde yo estoy, ósea en el medio de esta habitación…pero…pero no hay nada aquí mas que este gran tapete…Un momento.

Siempre he dicho que la intuición femenina es un don excepcional, y este don es mas excepcional cuando la mujer se vuelve vampiro, claro no es algo que este científicamente comprobado en el mundo humano, pero esa noche Milagros reafirmo dicho pensamiento. Ella miro detenidamente el gran tapete, lentamente empezó a retroceder sin perder de vista el medio del tapete.
-Te encontré.
Milagros corrió nuevamente hacia el centro del tapete, había encontrado un desnivel en la habitación, dicho desnivel estaba cubierto por el tapete del símbolo de la SL. Se apresuro a remover la cubierta y encontró una compuerta de madera.
-Vaya…una compuerta…quizá Vaynard no miente y en verdad la Sociedad tiene un grado de locura preocupante.- Milagros sacudió de un lado a otro su cabeza para que otro pensamiento ajeno a su misión no entrara en ella.
–Bien entonces el libro debe estar abajo. La compuerta que Milagros había encontrado llevaba a un almacén de no mas de treinta metros cuadrados. En dicho almacén había varios libros como para llenar un sector de la biblioteca nacional y al finalizar un ordenador encendido.
-¿Un ordenador? Que raro que no se haya apagado con las explosiones. En fin a indagar. Milagros era una experta en penetrar pequeñas bases de vampiros en ciudades pequeñas, incluso la SL la entreno en el arte del espionaje y el robo de información, era algo irónico que uno de sus mejores de la SL se pusiera en su contra solo por obtener información, al final nadie sabe para quien trabaja.

-A ver…a ver…listado de misiones, aja, si, ciudades, listo, Cancún, aja, si recuerdo esa misión, quedaron algunos con vida, que mas tenemos aquí, a ver…Renacidos, ciudades, Lima,…-Milagros estaba revisando un listado de información que la SL había recopilado de cada una de las misiones que había tenido. -Que mas tenemos…vampiros, objetivos peligrosos, Vaynard V. ¿V? ¿Por que será V?, si lo conocieran no es tan peligroso, a ver que mas, Marcus Holmes, no lo conosco, siguiente, Beckett ¿Beckett? Mmm...No lo conosco.
Milagros paro su búsqueda por un momento y se quedo mirando fijamente la pantalla del ordenador. Su mirada mostró nostalgia y furia.
-Nombre: Lucita, o Lucia de Aragón. Clan: Lasombra. Se le acusa por el asesinato de varios humanos y miembros de la Sociedad de Leopoldo. Sus últimas apariciones en Latinoamérica fueron entre los años 1999 y 2001, año en que asesinaron a la familia Grace Santos. Mas debajo de la descripción se mostraba una foto de la familia de Milagros, Sofía, Antonio y al medio la pequeña Milagros.
-Papá…Mamá…no saben cuanta falta me hacen.-Lagrimas de sangre bajaron por las mejillas de Milagros. Milagros seguía buscando información, no había tiempo para llorar por los muertos, ya habría oportunidad para eso.
-¿Donde estará toda la información que necesito saber…? Espera…dentro de este ordenador esta toda la información. No me puedo llevar el ordenador… ¿O si? Milagros busco el nombre del ordenador. Se quedo en shock por unos segundos al descubrí el nombre de la maquina.
-Corpus Maleficarum, el disco duro se llama Corpus Maleficarum. Lo encontré… ¡Lo encontré!
La ex – agente de la SL empezó a desamblar el ordenador, saco el disco duro y luego se dirigio a la salida de dicho almacén.
-Listo, ya tengo la información, ahora a rescatar a Vaynard.


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lunes 1 de noviembre de 2010

Rimara y el Corpus Maleficarum

Ciento de proyectiles de Mini UZI vinieron hacia mi. No podía creer que personas tan religiosas tuvieran armamento tan potente.

-Esto no era parte del plan.- Pensé

Era cierto, el plan era simple: Entrar al CSL, tomar el Corpus Maleficarum y largarnos de ahí, pero como siempre, nunca puedo evitar un combate, así no quiera pelear.

-Primero Degónius y luego esto ¿Llegare a tener una noche tranquila y calmada?- Seguía pensando.
Pero mis pensamientos se vieron interrumpidos por un pequeño artefacto que cayo al lado mío.
Ese pequeño artefacto no era nada menos que una granada tipo piña.

-Pero que caraj…

No pude terminar la frase, la granada exploto, destruyendo la columna en donde me estaba cubriendo de las balas. La explosión genero una gran nube de polvo y sedimentos.

-El intruso fue destruido-Dijo uno de los guardias.
-¿¡Que!?-Milagros no lo podía creer
-Srta. Grace, no se preocupe, lo que haya sido ya esta muerto.
-Eso es lo que me temo…-Susurro Milagros
-¿Dijo algo Srta.?
-No, nada

El polvo estaba disipándose, ya se podía ver los estragos que la granada había dejado, la columna quedo destruida y el cuarto cerca a la columna ya no era habitable.
-Bien… ¿Ya se divirtieron? Ahora es mi turno
Los guardias de la SL no lo podían creen. Habían usado una granada tipo piña contra alguien y este seguía vivo.
-¡¿Cómo es posible que siga vivo después de eso?! ¡El no es humano…!-Grito un guardia aterrorizado con lo que acababa de presenciar.
-¿Humano?, no…Deje de serlo hace mucho, mucho tiempo.-Dije mostrando mis ojos rojos y colmillos.
-¡Es un vampiro! ¡Un vampiro esta en el cuartel!

Los guardias se tornaron pálidos, su peor miedo se había hecho realidad. Un vampiro, un ser no-muerto, el peor enemigo de la Sociedad de Leopoldo estaba frente a sus ojos, y aunque ellos estaban preparados para enfrentarse a cualquier “demonio” que se cruzara en su camino, el terror que generaba un vampiro estando enojado era más fuerza que cualquier fobia en el mundo, era ver a la muerte furiosa.

-Srta. Grace, quizá esta noche no sea tan improductiva como pensó-Le dijo uno de los guardias a Milagros.
-Esperen, hay algo que aun no les he contado, el viene conmigo.
-¿Qué?... ¡¿Qué?!
-No es malo, viene a ayudar
-¡Eso es traición!
-¡Queremos atrapar a Lucita, la vampira que asesino a mis padres! ¡El puede ayudar!
-Un vampiro nunca ayuda a los mortales, solo piensan en si mismos.
-No todos son así, el es distinto.
-¡Srta. Grace, reaccione por favor! Una de su especia mato a sus padres ¿Cómo es posible que se haya aliado con un vampiro?
-Es por que ella también es una.
La voz provino del primer piso. Una figura alta apareció en la entrada del patio del CSL. Pude captar una gran energía que provenía de esa persona, para ser humano, era muy fuerte y muy peligroso también.

-¡Padre Rimara, que bueno que volvió, un vampiro esta atacándonos y la Srta. Grace dice que es un aliado!–Dijo uno de los guardias completamente alterado
El sujeto al que llamaron padre Rimara era alto, de cabello negro ondulado, ojos negros y piel trigueña. Usaba unos lentes simples y su atuendo era negro como el de los sacerdotes, a simple vista era un mortal común y corriente.
El padre Rimara miro hacia arriba donde se encontraba el problema, miro a sus guardias, a Milagros y por ultimo me miro a mi.
-¿Estas seguro que solo hay un vampiro aquí? Por que yo veo dos.

Sus palabras sorprendieron a todos, incluyéndome.

-¿Dos? Pero Padre, solo hay un vampiro.
-Te equivocas, hay un vampiro…y una vampira.

Los guardias voltearon a ver a Milagros.

-Milagros estaba sorprendida al ver al padre Rimara y que este haya podido adivinar con solo verla a metros de distancia que ella ya no era humana.

-Dime Milagros ¿Acaso vendiste tu alma al diablo solo para poder saciar tu sed de venganza?
-Padre Rimara, yo…

Milagros se quedo sin palabras, el padre Rimara había sido como un padre para Milagros y por más que el padre no mostrara disgusto en su rostro ella sabia que se sentía muy decepcionado.

-Y tu debes ser el vampiro que la convirtió-Dijo el padre mirándome fijamente.
-Si, fui yo. Pero si no la hubiera convertido ella estaría muerta.
-¿Y ahora ella no lo esta? La convertiste en una vampira, una no-muerta. Eso es peor.
-Peor seria morir sin cumplir su objetivo.
-¿Así que aun quieres vengar a tus padres Milagros?
-Si, y es por eso que hemos venido padre, necesito el Corpus Maleficarum para saber de Lucita y poder hacer justicia- Dijo Milagros.
-Lo siento, pero esa es información confidencial.
-Pero padre…
-Esta bien Milagros, se como puedo convencerlo
-Si tratas de usar un truco mental como Dominación pierdes tu tiempo, soy uno de los pocos humanos que resiste tal cosa.
-¿Dominación? No, los de su tipo se manejan de otra forma. ¿Cuánto quiere por la información?
-¿Qué?
-Lo que oyó. ¿Cuánto quiere?
-¡Vaynard, ya detente!-Me grito Milagros
-¿Por qué piensas que quiero dinero por esa información?
-Un convento que sirve como fachada a un cuartel, sacerdotes armados hasta los dientes con ametralladoras y granadas, cenas pagadas por embajada del vaticano…por favor, el dinero es lo que mueve esta ridícula organización.

Rimara se quedo en silencio al igual que todos los guardias.

-Guardias, váyanse de aquí. Es una orden.
-Pero padre Rimara…
-¡Es una orden!

Los guardias se retiraron de inmediato. Solo quedamos Milagros y yo con el padre Rimara

-¿Milagros te acaba de llamar Vaynard?
-Si, ese es mi nombre.
-O sea, su presa se convirtió en su compañero…que interesante. Me dices que quieres el Corpus Maleficarum para tener información de Lucita ¿No?
-Si, así es.
-Bien, te lo daré con una condición.
-¿Condición?
-Si, la condición es la siguiente. Muéstrame que tan fuerte es un vampiro renacido como tu, mientras que Milagros busca el Corpus Maleficarum, si ella lo encuentra antes de que yo acabe contigo pues ambos se pueden ir. Milagros nunca ha visto el libro, así que eso es una ventaja para mí, un simple mortal.
-Entiendo….

Mire a Milagros, ella estaba preocupada.

-¿Ahora si me puedo defender no?
-Eh…Si.

Volví a mirar al padre Rimara.

-Bien, intente matarme si puede padre Rimara.



Vaynard

jueves 21 de octubre de 2010

Disculpas totales

A todos los lectores y lectoras de este blog, el siguiente post saldrá para el 31 de octubre de este año y anuncio que la primera temporada del blog culminara en el mes de diciembre. Siento no haber escrito durante un mes, pero ya estoy de vuelta.

Gracias y cuidado por las noches


Vaynard

domingo 1 de agosto de 2010

Infiltración en el CSL (Cuartel de la Sociedad de Leopoldo)

-¿Cómo es posible que coquetees con alguien y no sepas lo básico que es bailar?
-¿Con quien coqueteaba?
-Conmigo
-Si, claro
-¿Acaso no soy lo suficientemente atractiva para tus gustos vampiricos?
-No he dicho que no lo seas, pero el “coqueteo” como tu lo dices no era mas que una habilidad vampírica llamada atracción, eso es todo. No creas que se me cae la baba por ti.
-Ni tu creas que a mi se me cae la baba por un vampiro creído y sin gracia para el baile como tu.
-Si claro, pero fue fácil sacarte el número telefónico.
-El alcohol te puede jugar malas pasadas, y ese día todos bebimos alcohol.
-No todos. Shogo, Beckett y yo estábamos bebiendo sangre.
-Ustedes si que son de lo peor, por eso siempre me dijeron que no confiara en los Vástagos…todos son muy manipuladores.
-¿Esas palabras te las dijeron en tu escuelita para cazar vampiros?
-No te metas con la Sociedad de Leopoldo. Solo estoy ayudando por que se que ellos tienen archivos secretos acerca de Lucita. En otro caso te hubiera negado mi ayuda.
-Esta bien, lo siento, no debí faltar el respeto a tu secta.
-¡Que no es una secta! Ellos son como una familia para mi, la familia que perdí a manos de una asesina de tu especie…
-De nuestra especie, querrás decir…
-¡Ya lo se! No tienes que andar repitiéndome eso a cada rato.

El carácter de Milagros es muy similar al mío. Ambos somos competitivos, burlones y no nos gusta perder. Así que, normalmente, parábamos discutiendo. Muchas veces pensé si esas discusiones me llevarían a tener con ella una relación como la de Shogo y Stephanie, pero, siempre que pensaba en eso, me imaginaba a mis dos amigos gritándome a la vez “¡No tenemos ninguna relación amorosa!”, así que preferí dejar de pensar en ese tema.

Estábamos en Surco, en la Avenida Benavides. Es un lugar muy transitado y con muchos locales comerciales, nada bueno seria si nuestra pequeña aventura de espías se complicara y de un momento a otro esa zona se volviera una zona guerra. Según lo que Milagros me había comentado la Sociedad de Leopoldo (SL) es una organización con muy buenos ingresos, a pesar de tener una fachada de sociedad benéfica sin fines de lucro, el Vaticano aprovisiona a la SL de dinero y armamento para sus misiones “en nombre de Dios”. Siempre pensé que el organismo que el Papa dirige era corrupto, pero no pensé que podía sobrepasar límites como este.
Si la SL nos ve como una amenaza ellos atacaran, sin importar la cantidad de vidas inocentes que puedan cegar en sus “acciones de purificación”

-Dime Milagros ¿Existe alguna forma de infiltrarnos sin que se den cuenta de nuestra presencia?
-En realidad no.
-Me lo imagine- Pensé
-Pero, hay una forma de llegar al centro de la instalación, una vez adentro no te aseguro que salgas con vida.
-Si ellos atacan yo responderé.
-Prometiste que no les haría daño
-Pero no voy a dejar que me lastimen tampoco. Además tú también eres una vampira, estoy más que seguro que ellos olvidaran la amistad que sienten por ti y trataran de acabar contigo.
-No lo creo…no los conoces, ellos son…
-Ellos son humanos, la traición esta en sus genes.
-Ustedes los Vástagos son aun más traidores.
-¿En serio? ¿Te haz puesto a pensar el por que somos “mas que…” los humanos?

Milagros quedo en silencio.

-Es fácil para la SL criticar a los vampiros. “Ellos son mas crueles, más mentirosos, mas traidores”, pero lo que ellos no saben es que nuestro comportamiento tal y como era en nuestra vida mortal sigue siendo el mismo o un poco más marcado en nuestra no-vida. Es decir, si alguien siente pasión por el arte cuando es mortal, su pasión será mayor en su no-vida. Simplemente somos una amplificación del comportamiento humano, que te quede bien claro eso.

-Bueno, olvidemos eso-Dije para cortar el hielo –Cual es la forma de llegar hasta el CSL
-Es por las alcantarillas, esa es la forma, la única forma.


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La terraza con vista nocturna al centro financiero de un bar en San Isidro era el lugar perfecto para que Shogo y Stephanie conversaran un poco acerca de los diversos problemas que habían afrontado sin estar preocupados por algún ataque de otro vampiro demente como Degónius. Disfrutar de la vida al máximo era algo que tanto Stephanie y Shogo estaban acostumbrados en su vida mortal y no cambiaron mucho sus hábitos al ser convertidos en vampiros.
Ambos habían pedido un plato de papas fritas y un ron con coca-cola. Aunque no fueran a consumirlo, eso haría que los mozos se olviden de ellos por varios minutos.

-¿Cómo estarán a esos dos?
-Espero que bien, Beckett me contó algunas cosas que la SL que el simple hecho de recordarlo me aterra.
-No creo que sean tan despiadados.-Dijo Shogo haciendo la fínta de llevarse una papa a la boca
-Ya deja de hacer eso
-¿Hacer que?
-El actuar como si estuvieras comiendo
-Querida, la actuación es algo básico en nosotros los Vástagos. Que cosas como esta no te molesten, por favor, continua tu relato.
-Ellos son los inquisidores, los que hacen el trabajo sucio para la iglesia desde hace más de cuatrocientos años. Su objetivo principal es acabar con todos los demonios que habitan la tierra.
-Pero nosotros no somos demonios
-Para ellos si lo somos. Cualquier cosa que no sea normal es un acto demoniaco para ellos.
-Pero Stephanie, ellos tampoco son normales, es decir, ellos luchan de igual a igual contra vampiros y ya más de una vez han salido victoriosos. ¿Eso de por si ya no es fuera de lo común?
-Ellos son entrenados de una manera especial. Milagros me contó un poco de lo que fue su entrenamiento, un simple titulo de cazavampiros no describe toda la habilidad de la señorita Grace.
-¿Qué quieres decir?
-Shogo, ella es capaz de enfrentarse a un Assamita cuerpo a cuerpo, claro que no estoy segura quien vencería, pero yo no subestimaría a Milagros Grace, y mucho menos ahora que es una vampira.
-Estoy seguro que ellos conseguirán las pistas que desean, después de todo estamos hablando de Vaynard.
-¿Haz notado que Vaynard y Milagros se parecen?
-¿Qué?
-Si, ambos tienen un carácter parecido, e incluso ahora el objetivo de cada uno es encontrar a los vampiros que cambiaron drásticamente la vida de ambos.
-Yo opino que es casualidad.

Stephanie río y miro su vaso de ron con coca-cola

-Mi querido Shogo, en este mundo de manipuladores nada pasa por casualidad, recuerda bien eso.

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-Bien, con infiltración yo me imaginaba ingresar al CSL sigilosamente como un Ninja…no como una rata.
-Deja de quejarte, además esta es la única entrada.
-Bueno, si tú lo dices…

Milagros y yo habíamos bajado cinco metros bajo tierra y estábamos en el alcantarillado. El lugar era asqueroso, el olor a putrefacción estaba en cada esquina del lugar y sus pequeños habitantes nos daban la bienvenida con un chillido estremecedor.

-Odio las ratas.
-¿Eso es odio o miedo?
-Es odio ¿Por qué debería temerle a animales que miden menos de cincuenta centímetros?
-Es una simple pregunta. No tienes por que molestarte. Además varios hombres le temen a las ratas.
-¡Que lo mío no es miedo! Es simplemente que no estoy acostumbrado a las alcantarillas.

El camino hacia la puerta que daba cuarto de desagüe del CSL estaba poco iluminado, y al parecer hacia ya mucho tiempo que alguien no daba mantenimiento en esa zona.

-Si seguimos de frente daremos con una puerta roja. Esa es la puerta que conecta el cuarto de desagüe con unos escalones que da al patio principal del CSL.
-¿Patio principal? Que ostentosos.
-En realidad el CSL es un convento. Nadie sospecharía de un grupo fuertemente armado dentro de un convento.
-Tiene lógica, pero una vez adentro ¿A dónde tendremos que ir? Si el lugar es un convento debe ser grande y con varias habitaciones, no tardaran mucho en darse cuenta que hay intrusos en su área.
-Tenemos que ir a la biblioteca del segundo piso. Es una biblioteca especial y siempre para resguardada por cuatro sujetos armados. Solo unos cuantos miembros pueden ingresar a dicha biblioteca.
-Biblioteca del segundo piso, listo. ¿Y que vamos a buscar?

Los ojos marrones de Milagros se tornaron amarillos. La emoción invadía su cuerpo y eso se reflejó en sus ojos.

-El Corpus Maleficarum, ese es el documento que debemos buscar.
-¿Corpus Maleficarum? ¿Y que es eso?
-La SL archiva toda su investigación y actividades. Ya sean rumores, datos o alguna información verídica, ellos lo archivan y lo estudian. Es una colección enorme de apariciones demoníacas, exorcismos, brujas y vampiros. Cada CSL tiene un Corpus Maleficarum ya que dicha información debe ser estudiada por todos los miembros del alto consejo de la SL, y no todos se encuentran en un solo país.
-Así que tu plan era conseguir ese archivo.
-Es mejor que secuestrar a uno de los miembros y obligarlo a confesar ¿No crees?
-Vas de defenderlos a como de lugar ¿Cierto?
-Ya te lo explique, ellos son mi familia. Además…
-¿Además que?
-Además yo nunca he visto el Corpus Maleficarum, cualquier información de Lucita estará en ese archivo, estoy segura.

Llegamos al final del pasillo el cual daba con una puerta metálica de color rojo que estaba en proceso de oxidación.

-Bien, aquí es.
-Vaya, ya era hora. Acabando esto tomare una ducha.

La puerta estaba cerrada, pero eso no fue inconveniente para Milagros. Siendo una cazadora de élite de la SL abrir puertas con llave era una habilidad muy bien desarrollada por ella, casi un juego.

Entramos por la puerta y subimos por un escalón de piedra que daba hacia un pequeño sagrario ubicado en el patio principal del convento.

-Hay una escalera que dirige al segundo piso. No estoy segura de la cantidad de guardias en esa planta.
-Eso déjamelo a mi.

Mire hacia el segundo piso.

-Auspex…-susurre.

Mis ojos se tornaron rojos y mi visión se volvió cien veces mejor que la de un águila.

-Hay dos guardias al empezar el segundo piso, cinco caminando por todo la planta y los cuatro que mencionaste cerca un portón de madera. Hay un total de once sujetos y todos bien armados ¿Segura que son religiosos? Parecen militares de la franja de Gaza.
-¿Cómo has podido…?-Milagros estaba anonadada.
-Auspex, una habilidad vampírica muy útil. Luego hablaremos de eso. Ya te dije la posición del enemigo, ahora dime como planeas ingresar sin ser vista.
-Lo primero será reducir a los dos guardias de la entrada. El resto será fácil.
-Ingresar por la puerta principal no es una buena opción.
-¿Tienes otra idea?
-Somos vampiros, el elemento sorpresa es nuestra especialidad. Eso te enseñaron en tu escue…en la SL ¿No?
-Si, pero ¿Cuál es el elemento sorpresa?
-Tu
-¿Qué? ¿Yo?
-Si, tu. Ellos no esperan que tú estés aquí. Eso los distraerá el tiempo suficiente para que yo pueda atacar.
-No pensaras matarlos ¿O si?
-Ya te dije que no, solo los dejare inconcientes.
-OK. Empecemos.

Milagros subió por las escaleras hacia la entrada principal del segundo piso, mientras que yo, de un salto, llegue hacia una ventana de una habitación de dicha planta.

Entre a la habitación, las luces estaban apagadas pero eso no me molestaba. La habitación era pequeña, solo tenia una cama, un velador, un ropero pequeño, un pequeñísimo cuarto de baño y un espejo. Las paredes de la habitación estaban decoradas con cuadros religiosos de santos y mártires católicos y en la cabecera de la cama había una cruz.

-Típico cuarto de sacerdote- Pensé.

Salí silenciosamente de la habitación y me escondí detrás de una columna, esperando que Milagros subiera para empezar mí ataque.

-Hola chicos, que noche mas calmada ¿No?
-Srta. Grace, se supone que usted no debería estar aquí. –Uno de los guardias impidió que Milagros se le acercara más.
-Tranquilos, es que estoy muy aburrida, en esta ciudad gris no hay vampiros que cazar.
-Srta. Grace, entiendo que no haya tenido éxito en su búsqueda de vampiros, pero usted sabe que esta prohibido a los cazadores élite subir a este nivel. Aquí solo pueden subir los maestros y el Padre Rimara.
-¿Padre Rimara? ¿Esta aquí?
-Si, y ya sabe como es el, no le gusta que desobedezcan ordenes. Usted lo conoce mejor que nadie señorita.

Me acerque silenciosamente a uno de los guardias. Me sitúe detrás de el y de un golpe en la nuca lo deje inconciente.

-Uno menos, quedan diez.

Milagros seguía conversando con el guardia de la entrada del segundo piso.

-Estoy segura que el Padre Rimara no se molestaría conmigo. El me cuido y me entreno después de la muerte de mis padres, el es como un padre para mi.
-Entonces debería esperar a que el padre llegue. Si el autoriza su entrada entonces no habrá ningún problema.
-¿Va a venir?
-Si, en cualquier momento. Acaba de terminar una reunión con otros miembros en la embajada del Vaticano. Pronto vendrá aquí.

Me acerque a otro guardia. Usando la misma estrategia me situé en su espalda y un rápido movimiento de mi mano golpeo su cuello desmayándolo en el instante. Sin embargo al caer el cuerpo del guardia su presiono el gatillo del arma.

El ruido del disparo llamo la atención de los ocho guardias restantes.

-¡Intruso!-Uno de los guardias que estaba más cerca a mi saco una ametralladora Mini UZI que estaba oculta en algún bolsillo de su larga y oscura sotana de sacerdote.

Apunto directamente a mi cabeza y empezó a disparar. Una ráfaga de balas vinieron hacia mi a una velocidad increíble, pero yo era mas veloz. Así que corrí a cubrirme detrás de la columna donde hace poco estaba oculto.

Los demás guardias también desenfundaron sus armas, todos tenían Mini UZIs.

La batalla en el CLS había empezado.



Vaynard.


sábado 31 de julio de 2010

El plan antes del baile

-¡¿Qué hace ella aquí?! ¡¿Qué esta pasando?!-Shogo estaba alterado y confundido.
-Vaynard ¿Ella no es la chica cazadora?-Me pregunto Stephanie.
-Si, lo es…pero paso algo…
-¿Qué cosa? Cuéntanos.
-Será mejor que pasen.-Les dije a Shogo y a Stephanie.

Una vez adentro, Stephanie empezó el interrogatorio.

-¿Y bien? ¿Qué paso?
-Pues, ayer nos topamos con Degónius y su mascota Sully.
-OK. Que mas paso, continúa.
-De ahí Degónius intento matar a Milagros usando su técnica de Taumaturgia, pero la defendí usando el Protean que Beckett me enseño. Y Karl trato de matar al Blautsauger usando su Protean elemental pero…
-¿Karl? ¿Y que rayos hacia Karl con ustedes?-Me pregunto Shogo.
-Pues la verdad yo estaba en el Taita tranquilo y Karl me encontró.
-Entiendo lo de Karl-Dijo Stephanie-Después de todo aun quiere la revancha por lo que paso en el Rebel Blood. Lo que no entiendo es ¿Por qué la humana estaba con ustedes?
-Pues…yo…
-No me digas que tenían una cita.
-Pues algo así-Le respondí a Stephanie.

Stephanie bajo su cabeza y empezó a moverla de una lado a otro como desaprobando mi respuesta.

-Vaynard, pero tú no eres así, es decir, puedo aceptar que el odioso de Shogo tenga esa costumbre ¿Pero tú?
-¡Oye!-Interrumpió Shogo- ¿De que costumbre hablas?
-No te hagas el inocente, sabes bien de que costumbre hablo.
-Si te refieres a la costumbre de jugar poker, ya te dije que lo estoy dejando de a pocos.
-No me refiero a eso, me refiero a la costumbre de salir con una y luego otra y luego otra humana en menos de una noche.
-¡Ah! Esa costumbre…pero Vaynard no hace eso.
-Pero esta en camino. A pasado unos cuantos días desde que su relación con María termino y ahora esta buscando otra humana. Se le pego tus malos hábitos.
-¿Y por que seria malo? El chico quiere rehacer su vida, además la humana no es fea en absoluto.
-¡Hombre tenias que ser!-Le grito Stephanie a Shogo.
-Oigan, al parecer ustedes no han notado algo-Les dije a los dos vampiros señalando con mi pulgar a Milagros.

Shogo la observo de pies a cabeza.
-Es verdad, hay algo raro en esa humana, pero no se que es-Dijo Shogo mientras examinaba a Milagros.
-Será que…ya no es humana.-Le dije a Shogo.

Stephanie y Shogo me miraron atónitos.

-¿Cómo que no es humana? ¿Qué le paso?-Me pregunto Stephanie.
-Pues…-Milagros se dirigió a Stephanie- Paso un accidente en el encuentro con ese vampiro al que llaman Degónius. El Blautsauger uso una habilidad que nos agarro por sorpresa y…
-No me digas que…no me digas que Vaynard te convirtió en vampira.-Le dijo Stephanie a Milagros.
-Si. Lo hizo para salvarme de una muerte segura.

Shogo y Stephanie se miraron desconcertados.

-Espere, espera… ¿Vaynard convirtió a un mortal en un vástago?-Le pregunto Shogo a Milagros.
-Si, lo hizo ¿Por?
-Es que…supuestamente, Vaynard no quería convertir a ningún humano en vampiro. Ni siquiera convirtió a María, es por eso que…
-¿María? ¿Quién es ella?

La sala se mantuvo en silencio ante la pregunta de Milagros.

-María era la novia de Vaynard, ella deseaba ser una de nosotros, ser inmortal, ser una más del grupo. Aunque Vaynard trato siempre de incluirla en nuestros planes, para ella eso no fue suficiente.- Sthepanie le dio una breve explicación a Milagros.
-¿Y que paso con ella?-Milagros me pregunto.
-Ella…se fue.-Le respondí.
-¿Se fue solo por que no la querías convertir en vampira?-Pregunto extrañada Milagros-Eso es estúpido.
-Es lo mismo que le dije a Vaynard-Interrumpió Shogo-Pero al parecer el estaba deprimido por eso.
-¡No estaba deprimido!-Le grite.
-Ustedes, los vampiros ¿Se deprimen?-Pregunto Milagros.
-Claro, no somos tan diferentes de los humanos. Además, tu ya eres una de nosotros ¿Verdad?-Le pregunto Sthepanie.
-Vaynard ¿Ella también es una renacida?-Me pregunto Shogo
-Si, lo es.

Shogo se acerco a Milagros.

-Bien, en ese caso ya no te guardo rencor. Ahora que eres una de nosotros ya no hay motivo para matarnos ¿Verdad?-Dijo Shogo entre risas.
-Te equivocas-Le dije a Shogo, haciendo que Milagros me mirara asombrada.
-¿Por qué?
-Le prometí a Milagros que encontraría una cura para el vampirismo y, una vez ella haya vengado a sus padres y vuelva a ser humana, seguirá con su objetivo que es acabar con todos los vampiros.
-Oye ¿Pero tu estas loco?-Me dijo Shogo- ¿Cómo se te ocurre prometerle eso? Aun si hubiera cura para el vampirismo ¿Vas a dejar que ella nos mate? ¿Así por así?
-Yo la convertí en lo que ella juro destruir. Me parece un acuerdo justo.
-¡¿Justo?!-Grito Shogo-Vaynard, ella es una cazavampiros, y no cualquier cazavampiros, sino una cazavampiros de elite de la Sociedad de Leopoldo. Si ellos se llegan a enterar que una de sus mejores asesinas ha sido convertida en una vampira, no solo acabaran con ella, si no también con nosotros.
-No le temo a la Sociedad de Leopoldo, además según lo que me comento Degónius, ellos perseguían a Beckett y a Lucita, la vampira que acabo con la familia de Milagros. También comento que dicha secta perseguía a nuestro creador. Si Beckett no nos quiere decir quien nos creo, pues nosotros buscaremos respuestas por otro lado.
-Espera un momento-Dijo Shogo pensativo-Déjame ver si entendí. ¿Planeas entrar al cuartel de la Sociedad de Leopoldo, esquivar a todos sus guardias, sin contar otros cazadores como Milagros, y buscar en los archivos alguna pista del tipo que te creo?
-Si, tengo que hacerlo.
-¿Desde cuando se te pegó el complejo suicida Vaynard? Ningún Cainita en su sano juicio ingresaría al cuartel de la sociedad de Leopoldo, a menos que busque la muerte definitiva.
-Es una de las pocas alternativas que tenemos Shogo. ¿Acaso tú no deseas saber quien te convirtió en un no-muerto?
-Si, pero también deseo seguir disfrutando de mi nueva vida. Y tu plan es demasiado peligroso.

Lo que Shogo decía era verdad, mi plan era muy suicida y no muchos Vástagos habían salido enteros del cuartel general de la Sociedad de Leopoldo.

-Yo…yo podría-Milagros intervino con temor en la conversación.
-¿Tu podrías que?-Le pregunto Sthepanie.
-Yo…yo podría darles el mapa del cuartel general de la Sociedad de Leopoldo en Lima. No pienso atacar a mis compañeros, ellos son la única familia que tengo.
-Milagros, tus compañeros van a querer matarnos, y en mi caso yo no preemitiré que mis días en la tierra finalicen en manos de humanos que alguna vez jure defender.-Dije
-¿Ya no lo piensas hacer?-Me pregunto Milagros.

Sthepanie me observo fijamente.

-No, no pienso hacerlo. Desde ahora solo buscare al tipo que me convirtió en un vampiro, lo matare y tratare de volver a la normalidad, a ser humano nuevamente. Quizá suene tonto, pero hay algo dentro de mi que me dice que puedo volver a ser humano.
-Vaynard…nosotros no podemos…-Sthepanie trato de intervenir
-Volveré a ser humano, y Milagros también volverá a ser humana, se lo prometí. Y las promesas se cumplen hasta la muerte. La Sociedad de Leopoldo perseguía a Beckett, Lucita, Arurth y al vampiro que me creo. Nosotros conocemos a Beckett y a Arurth, y Milagros quiere dar con Lucita. Al parecer los tres vampiros conocen a mi Sire, así que si no podemos encontrar datos en el cuartel de la Sociedad de Leopoldo, tendremos que ir a Henoc y buscar a Arurth.
-¿Henoc?
-La ciudad de los vampiros.
-Ustedes…perdón, nosotros los vampiros ¿Tenemos una ciudad?
-Si, se llama Henoc, un mundo solo para nuestra especie.-Le respondí
-Mundo que esta a punto de entrar en una guerra civil.-Stephanie agrego con un tono de tristeza.
-¿Guerra? ¿Qué guerra?-Le pregunto Shogo.
-Hace no más de tres días recibí un mail de Fernando, el Toreador que conocieron en el terminal de tren en Henoc. Me comento que la situación en Henoc se había complicado ya que el grupo del Sabbat rechaza toda culpa contra el ataque a los Malkavians. La Camarilla ordeno un conclave para determinar una solución a este problema…
-¿Y? ¿Qué paso?
-Empezaran una guerra de sangre contra todos los del Sabbat, después del Baile de la Luna Roja, el gran baile nocturno de Henoc. Y eso no es todo, Fernando esta mas que seguro que hay alguien manipulando a todos los lideres de la Camarilla para generar esa guerra.
-¡El baile! ¡Como se me pudo olvidar!- Dijo Shogo –Kravo menciono algo del baile.
-¿Quieres decir que tenemos que ir a un baile para presenciar los futuros acontecimientos?
-Si, de seguro el vampiro que te creo estará ahí, y también esa vampira Lucita.
-No entiendo nada de lo que están hablando-Intervino Milagros –Pero si saben donde esta Lucita los acompañare, esa maldita vampira no se escapara de mi.
-¿Cuántos días nos quedan antes del baile?- Le pregunte a Stephanie
-Cinco días.
-Bien, entonces esto es lo que haremos, Milagros y yo iremos al cuartel de la Sociedad de Leopoldo, al fin y al cabo ella conoce el lugar. Una vez tengamos información de nuestros objetivos ustedes van a Henoc y me cuentan como les fue.
-Espera, espera… ¿No piensas venir?-Me pregunto Shogo
-No…no me gustan los bailes.
-¡¿Pero que dices?! Hay música, risas, sangre, chicas… ¿Qué mas puedes pedir?

El comentario hizo acreedor a Shogo de un golpe en el estomago por parte de Stephanie que lo dejo fuera de la conversación por un minuto. Hacer enojar a una mujer no era bueno, y mucho menos tratándose de Stephanie.

-No es eso…es solo que…
-¿Cuál es el problema Vaynard? Si no tienes ropa para la ocasión te diseño un traje genial.
-Es que el problema no es el traje Stephanie…el problema es que no se bailar.





Vaynard

miércoles 9 de junio de 2010

La nueva integrante

Desde mi ruptura con María tuve que buscar un nuevo lugar para vivir. No me parecía correcto que siguiera viviendo en un lugar en donde no seria agradable el ambiente, así que adquirí un pequeño departamento en Lince, entre la cuadra 22 y 23 de la avenida Arenales. El departamento tenía un cuarto de baño, dos dormitorios y una sala comedor. El departamento estaba situado en una posición tal que la luz del sol nunca se colaba por las ventanas del departamento; pero para estar más seguro siempre mantenía las persianas y cortinas cerradas. En cada ventana había puesto unas persianas negras y a la vez cortinas negras logrando con esto una habitación libre de la luz del sol.

Había llevado a Milagros a mi departamento, aun seguía inconsciente. La deje recostada sobre mi cama, aun estaba muy débil, había perdido mucha sangre y al parecer el proceso de conversión la había dejado más débil aun.

Los acontecimientos de la noche anterior también me habían dejado exhausto. En menos de una semana había vuelto de un mundo solo de vampiros llamado Henoc, terminado con mi novia, peleado contra un Tremere y su bestia Blautsauger y también había peleado y contra una cazavampiros de un poderoso y peligroso grupo de cazadores de la iglesia católica y la había convertido en una vampiresa.

-Y me quejaba de que mi vida era aburrida…-Dije como respuesta a todo ese pensamiento.

Siempre pensé que mi vida como humano había sido aburrida. Aunque como humano me divertía pues siempre quise algo más de emoción en mi vida, acciones que pusieran mi existencia al máximo, sentir esa adrenalina que recorre tu cuerpo sin control. Pues ya lo había sentido.

-Y saber que esto continuara…-Volví a responder a mis pensamientos.


Por ultimo, Beckett no nos dijo nada acerca de nuestro creador, aquel vampiro misterioso que, al igual que yo y todos los renacidos, puede resistir la luz solar. También Degónius, el Tremere lunático, sabe quien es nuestro creador, pero el muy desgraciado tampoco nos dirá su nombre.

-Solo me queda volver a Henoc y averiguar quien rayos es mi creador. Quizá Arurth o Versatis sepan quien es ese sujeto.

Sonó el teléfono.

-¿Si?
-Vaynard soy yo, Shogo
-Shogo, hola, dime
-¿Qué estas haciendo?
-Pues estaba sumido en mis pensamientos, hasta que llamaste.
-Ah…ya veo. Bueno, Stephanie y yo te vamos a ir a visitar.
-¿Hoy?
-Si ¿Algún problema?
-No…en realidad si, en realidad…
-¿En realidad que?
-Pues paso algo ayer en la noche.
-¿Bueno? ¿Malo?
-Eh…pues no se si es bueno o malo, veras…
-No me cuentes por teléfono, iremos a verte.
-Pero…
-Nada de peros, nos vemos.
-Espera, Shogo.

Se corto la comunicación.

-Grandioso, ahora verán a Milagros… ¿Qué voy a hacer?- Pregunte un poco desesperado a la nada.

Tener a una cazavampiros en mi casa no seria nada agradable para mis compañeros vampiros. Ella había tratado de darle la muerte final a Shogo y a mi. Y para empeorar mi situación la había convertido en una de nosotros. Ahora Milagros era el doble de peligrosa, pero para ella no había más opción que ser convertida o morir. De cualquier forma ambas opciones no eran de su agrado, prácticamente estaba condenada.

A nosotros los vampiros se nos conocen con varios nombres: No-Muertos, Vástagos, Condenados, Hijos de Caín…
En realidad el ser llamado un Condenado es lo que más se acerca a la realidad de un vampiro. Muchos humanos desean ser vampiros, pero ninguno de esos humanos que anhelan la inmortalidad saben realmente lo que desean. Y es que vivir eternamente tiene un precio, un precio muy caro que no muchos aguantarían.

Yo me considero un Condenado por que de todas las habilidades y “privilegios” que los vampiros tienen, el poder que más odio es el de la vida eterna. Y viviré para siempre, a menos que encuentre a ese sujeto que me creo, al que llaman mi creador o Sire, y le daré la muerte final…o moriré en el intento.

-¿En que piensas?-Una voz suave me volvió a la realidad, era Milagros que había despertado y aun estaba débil. Había caminado desde mi habitación hasta la sala con un silencio tal que no me percate de su débil presencia.
-¿Que haces parada? Vuelve a la cama, aun estas débil.
-Estoy bien, solo debo caminar y…-Milagros tropezó y casi termina en el suelo, por suerte reaccione rápido y la sostuve de los hombros.
-No seas terca, perdiste mucha sangre anoche, tienes que recuperar tus energías. Incluso una cazadora como tu tiene sus límites.
-Gracias por sostenerme, aun no se por que te preocupas tanto por mi.
-Ya te lo dije, no lo se.

Nos quedamos unos minutos en silencio.

-Entonces…soy ¿una vampira?
-Si lo quieres llamar así, pues si.
-Y… ¿Muero con la luz del sol?
-Solo hay una forma de saberlo.

Me dirigí hacia la ventana. Las persianas y cortinas negras impedían la filtración de los rayos solares a mi departamento.

-Te di parte de mi sangre, pero no estoy seguro si tú serás una renacida. Ahora te pregunto ¿Deseas que abra las cortinas?
-¿Qué?
-La única forma de saber si eres una renacida es que te de la luz del sol. Si sigues intacta significa que eres una renacida, al igual que mis amigos y yo. Si, por el contrario, te vuelves cenizas y polvo al pleno contacto con la luz solar significa que eres una vampira normal, como el resto de los vampiros tradicionales. Claro que eso significa la muerte final para ti. ¿Tienes miedo?

Milagros bajo la mirada, lo estaba pensando. No dijo nada, ni movió un solo músculo durante un minuto. Luego me lanzo una mirada fulminante.

-Me volví una cazadora de la Sociedad de Leopoldo para cazar a todos los Vástagos del mundo, entre ellos a una en especial, la vampira Lucita. Jure que la cazaría y le daría la muerte definitiva y así vengaría la muerte de mis padres. Pero ahora…-Una lagrima de sangre corrió por su mejilla-…Ahora soy una vampira, acepte que me convirtieras en una vampira para poder completar mi venganza, me volví en lo que jure destruir. Mi único temor era el que algún día un vampiro me convirtiera. Siempre pensé que si eso me llegara a pasar lo primero que haría seria esperar el amanecer y acabar con mi no-vida. Así que no temo morir, total, ya estoy muerta.

Me acerque a ella y me agache para limpiarle la lágrima de sangre.

-Por un momento me recordaste a mí-Le dije con una sonrisa.
-¿En serio?
-Si. ¿No le temes a la muerte? Eso es bueno. Total como dices, nosotros ya estamos muertos.

Camine hacia la ventana.

-¿Lista?
-Siempre.
-Antes decorrer las cortinas quiero decirte algo.
-¿De que se trata?
-No quise volverte una de nosotros, en realidad nunca quise volver a ningún humano en vampiro, pero no tenias otra alternativa, te juro que buscaremos a Lucita y la haremos pagar con sangre lo que te hizo. Te doy mi palabra.

Diciendo esto corrí las cortinas y persianas negras de extremo a extremo dejando así que la luz del sol se filtrara en todo el departamento.

Los rayos solares bañaron el cuerpo de Milagros y el mío, no paso nada malo. Milagros seguía intacta, había pasado la prueba de fuego, era una vampira renacida.

-Estoy…viva
-Si, al parecer mi sangre si fue efectiva.- Mire hacia la calle. Todo parecía normal.- ¿Sabes algo? Somos afortunados, no todos los Vástagos pueden ver cosas así, no me gusta mucho el sol, nunca me gusto. Pero sentir de vez en cuando el calor de los rayos solares no esta mal. ¿Tu que dices?

Milagros no respondió nada. Se levanto del suelo y camino lentamente hacia mí.

-Gracias…quizá no todos los vampiros sean malos.
-Ya veras que no.-Le dije.

En ese momento tocaron la puerta de mi departamento.

-Vaynard, somos nosotros, ábrenos.

Era Shogo y Stephanie, me había olvidado de su visita por completo.

-¡Rayos!
-¿Quiénes son?
-Amigos míos, vampiros también…tú trataste de matarlos esa noche.
-¿Esa…noche?
-Si, la noche que paralizaste a la mascota de Degónius.
¡Ah! La chica que parece una muñeca y el vampiro asiático.
-Si, si, ellos dos.

Milagros se dirigió a la puerta.

-¡¿Qué vas a hacer?!
-Abrir la puerta
-No, no, no, no…no te pueden ver aquí.
-¿Por qué?
-Eh…es una larga historia y no pienso contártela.
-Es mala educación dejar a tus amigos esperando.

Shogo volvió a tocar la puerta.

-Vamos Vaynard, ábrenos la puerta.
-¡En un minuto!-Grite.
-Vaynard, ahora soy una de ustedes ¿Cuál es el problema?
-Es que es muy complicado, veras…

Milagros movió la perilla y la puerta se abrió.

-Ya era hora que nos abriera, ya me había cansado esta de pie durante un buen…-Shogo detuvo su discurso de queja al ver quien le había abierto la puerta.
-Hola chicos, pasen por favor-Dijo Milagros con una gran sonrisa.
-¡¿Tu que haces aquí?! ¡¿Qué has hecho con Vaynard?!-Le dijo Shogo un poco alterado.
-Eh…Hola chicos-Mi cabeza salio atrás de Milagros- Tengo mucho que contarles.-Les dije un tanto nervioso.



Vaynard