miércoles, 17 de febrero de 2010

Milagros Grace: La vengadora

Corría el año de 1992 cuando Milagros Grace tenía 4 años. Ella es la hija de lo que fue el matrimonio Grace Santos, una pareja joven limeña, muy enamorada y con ganas de surgir por su bienestar y el de su pequeña hija.

Cuando Milagros cumplió los 4 años de edad recibió la noticia que su padre, el buen señor Antonio Grace, partiría rumbo a España por asuntos laborales. La pequeña Milagros no pudo contener el llanto aquel día, pero su madre la calmo diciéndole que su padre se iba para buscar un futuro mejor para ella.

Pero algo no dejaba tranquila a la pequeña Milagros Grace, algo le decía que su padre no volvería o si volvía quizá seria con otra familia. Para tener 4 años Milagros era muy despierta y muy madura, tanto que sabia la realidad de los amores de lejos.

Pero por más suplicas y lagrimas que derramo no pudo evitar el destino de su padre.

El señor Antonio Grace era una persona muy correcta y quería mucho a su familia. Cada semana el se comunicaba con su familia para ver como estaba su amada esposa y su adorada hija. Las llamadas internacionales en ese entonces eran muy caras pero al señor Grace no le importaba con tal de escuchar las voces de sus dos amores.

Fueron varias navidades que Milagros paso sin su padre, para ser exacto fueron como seis. Imagínense navidades incompletas, felicidades a medias, risas huecas para esconder el dolor que ella y su madre sentían por la ausencia del señor de la casa.

Pero los días de tristeza acabaron cuando Milagros llego un día de la escuela.

-“¿Qué? ¿De veras? No lo puedo creer…”-La voz de la señora Sofía Santos de Grace provenía desde la cocina del departamento donde ella y Milagros vivían.

Milagros fue hacia la cocina a ver por que su madre sonaba tan emocionada.

-¿Mamá? ¿Quién es?
-Es tu padre, quiere hablar contigo-Le dijo Sofía a su hija.
-Aló papá, ¿Cómo estas?
-“Hola hijita, bien estoy bien.”-La voz del señor Grace sonaba alegre-“Adivina”
-Pá, tu sabes que no me gustan las adivinanzas ni las cosas incompletas ¿Qué te paso?
-“Vuelvo la próxima semana a Lima”
-¡¿En serio?!-Milagros no lo podía creer
-“Si, ya estaremos juntos de nuevo y seremos una familia otra vez”

Milagros y su mamá lloraron de felicidad, era lo que ambas habían soñado durante años, volver a ser la familia feliz que era antes del viaje de Antonio. Esa noche madre e hija celebraron como nunca antes habían celebrado algo. Estaban más que felices, y no era para menos.

El vuelo del señor Antonio Grace llego un 25 de Mayo de 1999, justo el cumpleaños de Milagros, que mejor regalo para sus 11 años de edad que volver a ver su padre. Milagros fue al aeropuerto con su madre a recoger a su papá.

Cuando lo vieron, ambas corrieron hacia el, lo abrazaron, lo besaron, fue un reencuentro bastante emotivo.

-¿Y que tal el viaje cariño?
-Bien, saque mucho dinero, lo suficiente para vivir bien durante 10 años, así que vamos a invertirlo correctamente.
-¿Y como es España?-Le pregunto Milagros
-Es un lugar hermoso, con mucha cultura, claro que la vida es muy cara.
-¿Y las mujeres?-Le bromeo su esposa.
-Mentiría si digo que son feas. Las españolas en su mayoría son muy atractivas. Eso me hace acordar…
-¿Qué cosa papá?
-Hoy en la noche llega una amiga que conocí en España. Se llama Lucita pero allá en Madrid le dicen Lucía.
-¿Lucita? ¿Qué edad tiene papá?
-Parece una chica de 20 años, aunque no se realmente su edad. Te llevaras bien con ella.
-Si, ya quiero conocerla-Le respondió Milagros a su padre con una sonrisa.


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Las cuchillas de Milagros rozaron mi cuello, si no hubiera sido por mis buenos reflejos ese golpe hubiera sido el final para mi.

-Maldito vampiro, quédate quieto
-Si me quedo quieto me mataras, además yo no tengo que ver nada con Lucita.
-¡No menciones a esa perra!-Me grito Milagros tratando de aplicarme una estocada
-¿Pero que te hizo Lucita?-Le pregunte bloqueando la estocada con mi glaicus.
-¡Ya te dije que no la menciones!

Shogo se cansó de estar a la defensiva y empezó a atacarla. Pero sus ataques eran bloqueados por Milagros. Estaba muy bien entrenada.

-Shogo no te metas en esto.
-Pero Vaynard, ella quiere matarnos, la tengo que detener-Me dijo Shogo mientras asestaba golpes de glaicus contra Milagros.
-¡Te he dicho que pares!-Le grite.

Shogo paro su ataque y retrocedió.

-¿Pero que te pasa?
-Nada, es que…
-¿Qué cosa?
-Note que su odio no es contra “todos” los vampiros
-¿Qué?
-Esa vampiresa, Lucita, algo le debe haber hecho a Milagros, algo muy malo. Y no lo averiguare si te quedas aquí.
-¿Quieres que me vaya? Vaynard, esa chica puede matarte.
-Lo se, pero es un riesgo que tengo que correr. Ahora vete, de seguro que Stephanie y los demás están persiguiendo a Degónius.
-¿Pero…?
-¡Solo vete!-Le dije a Shogo.

Shogo no discutió más y se retiro del lugar dejándome a Milagros y a mí a solas.

-Eres muy valiente, o muy idiota para decidir enfrentarme solo.
-No quiero pelear, solo quiero saber que paso con Lucita. Yo no tengo que ver nada con ella, pero quisiera saber el por que tu…
-¿El por que odio a los vampiros?
-Si, eso

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El mismo 25 de Mayo en la noche llego Lucita. La señora de Grace y Milagros se quedaron admiradas de la belleza de Lucita.

Era alta y esbelta, con piel olivácea y cabello negro. Aparentaba la edad de una joven de 20 años. Usaba un vestido morado con adornos negros. Sus ojos mostraban mucha vitalidad y una confianza grande.

Todo el aeropuerto se quedo paralizado por la belleza de la madrileña que acababa de pisar suelo limeño.

-¡Aquí Lucita!- El señor Grace agito su brazo y gritó para llamar la atención de Lucita.

Lucita fue hacia donde estaba la familia Grace Santos.

-Hola Antonio, que buena bienvenida
-Gracias, me alegro que vinieras
-Y vosotras son su esposa e hija ¿cierto?-Lucita se dirigió a las dos mujeres.

Milagros estaba impresionada con la belleza de aquella dama extranjera. No había belleza tal como la de Lucita. Una tez suave, como si hubiera sido esculpida en mármol por el mismo Miguel Ángel.

-Hola, yo soy Milagros, mucho gusto.
-Hola Milagros, tu padre habla mucho de ti.
-¿En serio?
-Si, tu padre te quiere mucho-Le dijo Lucita a Milagros con un acento español muy hermoso.

Los días pasaron, luego los meses y luego dos años. Todos habían cambiado un poco excepto Lucita que mantenía su mismo rostro sin cansancio, sin arrugas, sin errores. Un rostro y cuerpo perfecto que robaba los corazones de cada hombre que la miraba, y el señor Grace no fue la excepción.
El señor Grace, aquel padre dedicado y esposo amoroso cambio su actitud. Se volvió más frío, cortante, ya no demostraba la alegría que lo caracterizaba y siempre llegaba tarde y cansado, como si algo o alguien le estuviese absorbiendo la vitalidad.

Milagros noto el cambio de su padre muy rápido. Siempre había discusiones en casa por cualquier cosa. El señor Grace siempre paraba irritado, excepto cuando hablaba de su querida amiga Lucita.

El hablar de Lucita llego a ser muy incomodo para Milagros y su madre.

Las discusiones no paraban. Todas las noches eran pleitos y más pleitos, hasta que un día sucedió lo inevitable.

-¡Quiero el divorcio!-Sofía se había artado de la relación que últimamente llevaba con su esposo.
-¡Bien! ¡¿Eso quieres?! ¡Pues eso tendrás!
-No se que te paso…Desde que esa mujer Lucita vino a Lima tu cambiaste.
-No metas a Lucita en esto.
-¿Por qué no? Ese es mi punto de vista.
-Lucita no tiene nada que ver en esta relación, que por cierto ya esta arruinada.
-¡No te quiero volver a ver!-Le grito Sofía a Antonio con lagrimas en los ojos.

Antonio salio enojado de la casa. Sofía se quedo llorando en el sofá.
Milagros había presenciado todo eso desde su habitación. En su cabeza solo había una idea: La culpable de la destrucción de la relación de sus padres era Lucita, no había duda alguna.

Así que un día Milagros fue a buscar a su padre al departamento donde el se había ido a vivir. Ella estaba segura que podía arreglar la relación de sus padres, solo seria cuestión de convencer a Antonio que deje de ver a Lucita, o mudarse lejos, hacer una nueva vida los tres juntos.

Pero lo que Milagros vio al llegar al departamento de su padre fue lo peor que le pudo haber pasado.

En el piso estaba el cuerpo de su madre, la señora Sofía, inerte. Y en el sofá estaba Antonio abrazando a Lucita. Claro que la expresión del padre de Milagros no mostraba nada, no había ningún signo de emoción en su mirada.

Lucita por su parte estaba besando el cuello de Antonio. Pero aquel beso que Lucita daba a Antonio no era simplemente un beso. Lucita estaba ingiriendo la sangre del padre de Milagros.

-¡Mamá! ¡Papá!-Milagros salio del shock en el que había caído al ver la escena.

Lucita dejo de succionar la sangre de Antonio y miro a la asustada Milagros.

-Tu madre vino a hablar con tu padre, pero nos encontró a ambos besándonos. La pobre no aguanto la ira que la invadía y decidió atacarme…Que humana para mas gilipollas.-Le dijo Lucita a Milagros entre risas.
-¿Qué eres?
-Yo, mi querida amiguita, soy una vampiresa. Y debo decir que la sangre de tus padres es una de las mejores que he tomado.
-¿Por que…?-Milagros se preguntaba en voz alta entre sollozos.
-Querida, no es tu culpa, tu padre se enamoro perdidamente de mí, y decidió darme todo a cambio de mi amor, incluso su sangre.

Los ojos de Milagros cambiaron de penosos a furiosos.

-¡Te matare! ¡Te matare!-Milagros corrió hacia la mesa y cogió un cuchillo.
-¿Tu? ¿Matarme?

Milagros corrió hacia Lucita tratando de clavar el cuchillo en el pecho de la vampiresa. Pero Lucita era mas rápida que ella y pudo detener el ataque de Milagros con una sola mano.
Lucita le arrebato el cuchillo a Milagros y la levanto con un solo brazo del cuello.

-Mira niña, como te dije en un momento la sangre de tus padres estuvo deliciosa, pero de seguro tu sangre debe ser mejor, la mezcla de ambos.
-¡Suéltame!
-Te dejare vivir, hasta que crezcas un poco, de seguro la sangre de los humanos son como los vinos, mientras mas se añejen, debe ser mejor, tu eres muy joven, casi una niña, cuando seas mayor y aun quieras asesinarme búscame. Si tu pierdes tu sangre será mía ¿Entendido?

Milagros trataba de escapar de las garras de la asesina de sus padres, pero por mas esfuerzo que hacia no lograba su objetivo.

Lo último que recuerda Milagros de aquel día tan horrible fue que apareció echada en una cama. Las paredes de su alrededor estaban decoradas con figuras religiosas y en el techo de esa habitación había un símbolo de una cruz que terminaba en punta, como si fuera una espada. Era el símbolo de la Sociedad de Leopoldo, aquella sociedad que la acogió cuando Milagros estaba desamparada, que la entreno, cuido y alimento el odio hacia los hijos de Caín, los Vampiros.

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-Mato a mi familia
-¿Lucita?
-Si, es una asesina. Ella y yo tenemos un pacto. Me entrene para acabar con ella.
-Pero ¿Y eso que tiene que ver conmigo?
-La sociedad de Leopoldo teme que hayan más vampiros como tu, los que denominan renacidos. La misión de la sociedad ahora es acabar con todos los renacidos que encuentre. Pero quizá tengas amigos que conozcan a Lucita.
-No lo creo
-Entonces no me eres útil, ningún vampiro lo es. Te matare y luego seguirá Lucita.

Estaba a punto de amanecer.
-¡Genial!- Pensé –Otra noche perdida.

Si no actuaba rápido pues Milagros acabaría conmigo, ya que de día mis poderes se neutralizan quedando tan indefenso como un humano.

-Adiós Vaynard

Milagros corrió apuntando sus cuchillas hacia mi corazón.


Vaynard



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miércoles, 10 de febrero de 2010

La muerte que robo la felicidad

-¿Matarme? ¿Pero que hice ahora?
-Ser un asqueroso vampiro, eso
-Oye ¿Acaso crees que deseo ser un vampiro?
-No me importa, igual eres uno de ellos y uno muy peligroso.

Milagros seguía apuntándome con su lanza estacas.

-¿Peligroso? ¿Yo? ¡¿De que rayos me hablas?!
-¡Tu eres un renacido! Un vampiro único que puede hacer su vida tanto de día como de noche.
-¿Y?
-¿Y? Por órdenes de la sociedad de Leopoldo tengo que acabar contigo.

No podía concentrarme, tenia por delante a Degónius que trataba de matar a Milagros y por otra parte Milagros que trataba de matarme. Y yo en el medio tratando de defender a la chica que quería acabar conmigo. Tenia que hacer algo rápido o sino tanto Milagros como yo moriríamos.

-¿No puedes matarme otro día? Si no te haz dado cuenta estoy tratando de salvar tu vida.
-Nadie te pidió que lo hicieras demonio.
-No me digas así, tengo un nombre.
-¡Cállate asqueroso vampiro! Para mi sigues siendo un demonio al quien tengo que matar.

Degónius dejo de forcejear conmigo, se alejo y fue a ayudar a su mascota Blautsauger.
Eso me dio unos segundos suficientes como para alejarme de Milagros y ponerme a salvo de sus mortales estacas.

-Vaynard ¿Estas bien?-Me pregunto Stephanie
-Si, gracias.

Milagros observo a todos los renacidos y a Beckett.

-Así que todos ustedes son vampiros ¿No?
-Si, así es, pero no somos como tú crees.-Le dije
-¿De veras? ¿Acaso no tomas sangre?
-Eh…buen punto, pero eso no implica que…
-Entonces eres un vampiro.

Milagros me apunto con su lanza estacas.

-Tiene que haber una un error, yo no soy el malo aquí. Además yo no quiero ser un vampiro.
-No digas tonterías Vaynard, las personas elijen ser lo que son, nadie los obliga a serlo.
-Pero es verdad, yo…
-¡Ya cállate! No digas más. Hoy tu y tus amigos chupasangre se despedirán de este mundo.

La caza vampiros empezó su ataque lanzando una lluvia de estacas de plata que obligo a todos nosotros a movernos rápido para esquivar esos metales puntiagudos que nos podrían paralizar si tocaban nuestro corazón

-Joder contigo Vaynard-Me dijo Shogo cubriéndose detrás de un árbol -¿Por qué siempre te tienes que fijar en chicas locas? ¿No puedes buscarte a alguien normal?
-¿Puedes dejar el sermón para luego?-Me había puesto detrás de un muro cerca al árbol donde Shogo se estaba cubriendo.-Tenemos que detenerla y acabar con Degónius.
-¿No puede ser un loco a la vez?-Me pregunto
-No esta loca-Le respondí-Solo que no se el por que odia tanto a los vampiros

La lluvia de estacas no cesaba.

-Ya me canse de esa niña-Karl estaba muy enojado, solo bastaba con un loco como Degónius para acabar con su paciencia así que una caza vampiros lo había hecho enojar mas de la cuenta.
-Karl no hagas nada-Le dijo Vladimir.
-Vladimir tiene razón-Dijo Stephanie, los tres estaban ocultos detrás de un auto.-Nuestro objetivo no es esa chica, sino el Blautsauger y Degónius.

La lluvia de estacas paro. Milagros empezó a recargar rápidamente sus muñequeras mortales.

Shogo y yo corrimos hacia Milagros tan rápido que no tuvo tiempo de realizar la recarga completa. Para ser humana, tiene una velocidad y reflejos increíbles.

-No queremos pelear contigo. Tenemos trabajo que hacer. Ese vampiro que casi te mata es un…
-No me importa quien sea, tú vales más que cualquier vampiro. Eres un ser muy peligroso, de seguro si te elimino podré tener acceso a toda la información de la Sociedad de Leopoldo y podré cumplir mi objetivo más rápido de lo esperado.
-¿Objetivo? ¿Qué objetivo?
-Acabar con todos los de tu raza.
-¿Con todos los vampiros?-Shogo pregunto con tono de burla-Disculpa pero no creo que puedas acabar con todos los…

Tres estacas volaron hacia Shogo que por suerte las pudo esquivar.

-¡Oye! ¡Haz podido matarme!-Le grito Shogo a Milagros
-Eres rápido demonio.
-Milagros cálmate un momento. Quizá podemos resolver esto de alguna otra manera-Yo siempre tan diplomático
-Cierra la boca y prepárate a morir-Milagros mando mi diplomacia por un tubo.


Sus muñequeras para sorpresa mía y de Shogo no solo lanzaban estacas, sino también tenían un botón que al activarlas sacaban dos filudas cuchillas casi tan filudas y letales como nuestras glaicus.

-Vaya, eso no lo vi venir-Me dijo Shogo tragando saliva.

Milagros empezó a atacarnos con sus cuchillas. No nos quedo remedio que presionar los botones de nuestras glaicus para defendernos de los ataques de la caza vampiros.

Mientras Shogo y yo nos defendíamos de los mortales y certeros ataques de Milagros, Stephanie, Karl y Vladimir fueron a perseguir a Degónius que había aprovechado el pánico generado por la señorita Grace para huir llevándose consigo a su monstruo. Beckett también había desaparecido.

Milagros había sido muy bien entrenada para pelear de esa manera. Si nosotros no hubiéramos entrenado con Beckett o con Stephanie de seguro que hace rato ella nos hubiera cortado el cuello con un solo movimiento de sus cuchillas.

-Detente, no queremos pelear contigo
-Cállate, seres como tu merecen morir-Me decía Milagros mientras su cuchilla chocaba con la de mi glaicus.
-¿Pero que te hemos hecho nosotros?-Le pregunto Shogo justo antes de detener un fuerte golpe producido por Milagros

Milagros retrocedió unos siete pasos. Estaba furiosa y triste a la vez.

-Una vampiresa…una vampiresa destruyo lo que más quería en esta vida.
-¿Vampiresa? ¿Stephanie acaso?
-¿Quién? ¿Te refieres a tu amiga? No ella no fue, pero también acabare con ella.
-Como si pudieras-Murmuro Shogo con tono de burla.
-Entonces ¿Quién fue?
-Su nombre es Lucita, una Lasombra antitribu.
-¿Lasombra?
-Si, es muy hermosa y por eso los estúpidos hombres caen rendidos a sus pies, son capases de dejar a sus novias, esposas, familias por seguirla.
-Pero ¿Qué te hizo Lucita?-Le pregunte

La mirada de Milagros se perdió en el vacío, al parecer sus pensamientos volvieron al pasado, a su terrible pasado de sufrimiento.

Pero ese estado solo duro unos segundos. Su mirada volvió a ser la de la cazadora fría y feroz que era.

-No les importa lo que me haya pasado.-Milagros nos apunto con sus dos cuchillas.-Acabe con ustedes en este momento.

Se puso en posición de ataque. Estaba decidida a eliminarnos y nosotros no nos dejaríamos matar.

-Quizá esa tal Lucita le quito un novio o algo ¿No crees Vaynard?-Me pregunto Shogo
-No lo se, pero mejor prepárate a defenderte. Esa chica, Milagros Grace, esta muy bien entrenada. Al parecer la Sociedad de Leopoldo la entreno con la finalidad de acabar con todos los vampiros, es tan ágil como una Assamita.

Shogo y yo nos preparamos para cualquier ataque de Milagros.

-Antes de matarlos quiero preguntarles algo.
-¿Qué cosa?-Le pregunte bajando la guardia un poco.
-¿Cómo es posible que seres muertos como ustedes, sin corazón, sin ningún sentimiento humano quiten la felicidad al resto de personas?
-¿Qué? Oye yo aun tengo sentimientos humanos así que no generalices-Le respondí.

Milagros esbozo una sonrisa.

-Lo siento por tu novia Vaynard, pero es mi deber eliminarte. Adiós.
-Espera ¿No podemos hablar?

Milagros corrió hacia nosotros, esta vez quería acabar su trabajo como caza vampiros y trataría de no cometer errores.

¿Quién era Lucita? ¿Qué le había pasado a Milagros? ¿Por qué piensa que todos los vampiros destruimos la felicidad de los humanos? Tenia ya varias cosas en mi cabeza y todas esas preguntas tendrían respuesta si es que sobrevivía al ataque de Milagros.




Vaynard



Blogalaxia

martes, 2 de febrero de 2010

La hermosa cazavampiros

Karl y Vladimir se comieron su asombro y fueron a atacar al Blautsauger. Ellos siendo Assamitas tendían siempre a dar el primer golpe, y esta vez no fue la excepción.

Karl salto sobre la cabeza del monstruo para acertar un golpe directo sobre el en picada.
Vladimir apunto su glaicus hacia donde debería estar el corazón de esa bestia.

Ambos dieron el golpe al mismo tiempo, pero no paso nada.
Sully contraataco, lo que origino que Vladimir y Karl retrocedieran.

-Le di en el corazón pero aun se mueve ¿Qué es eso?- Pregunto Vladimir asombrado-
-Los Blautsaugers pueden modificar su estructura externa como interna, es por eso que no lo paralizaste con la estocada que le diste.-Le respondió Beckett.
-¿Alguna idea para acabar con eso?-Pregunto Karl que se empezaba a fastidiar.
-Solo conozco una manera, pero aun falta mucho para eso-Le respondió Stephanie
-¿Cuál es?-Le pregunto Vladimir
-Esperar a que amanezca, los rayos del sol acaban con esos monstruos.

Karl ajusto su puño izquierdo que empezó a cristalizarse. Usaría su puño de hielo.

-¡Ya me harte de sujetos locos como tu!-Karl lanzo su puño de hielo contra Degónius.

El ataque fue a mucha velocidad, Degónius no podía esquivarlo, al parecer Karl acertaría el golpe, pero en menos de lo que tarda un pestañar, Sully se puso de escudo entre Degónius y el mortífero ataque de Karl.

-Pero que…
-Gracias Sully-Le dijo Degónius a su monstruosa creación dándole una palmada en lo que vendría ser el hombro de la criatura- Por eso te aprecio tanto.

El Blautsauger emitió un rugido que hizo retroceder a Stephanie. Shogo le agarro la mano.

-Esta vez yo te protegeré
-Pero… ¿Por qué?-Stephanie se puso un poco nerviosa de la reacción de Shogo.
-Por que…-Shogo acerco su cara a la de Stephanie-No quiero deber favores a nadie, “mi princesa”
-Eres un imbecil ¿Lo sabias?
-Si, lo se.

Shogo se acerco a mí

-¿Terminaste de coquetear?-Le pregunte
-Si, pero no resulto. Una pregunta Vaynard ¿Qué técnica usaste con esa chica…Milagros?
-Ninguna, y mejor hablemos de esto luego. Tenemos que acabar con Degónius.


Degónius nos miro a Shogo y a mi.

-¿Por que ustedes si están vivos y mi otro Blautsauger termino hecho cenizas?
-Eso no es de tu incumbencia- Le respondí
-Vaya, eres muy contestón para ser un Ventrue, incluso muy contestón para ser tan joven ¿Cómo te llamas?
-Vaynard, mi nombre es Vaynard

Degónius se sorprendió al escuchar mi nombre.

-¿Vaynard? ¿Tú?
-Si, ¿Algún problema?
-Si tú eres Vaynard, entonces tu amigo Gangrel debe ser ¿Shogo?
-¿Cómo sabes nuestros nombres?-Le pregunto Shogo.
-No lo puedo creer…ustedes son renacidos…

Los ojos de Degónius empezaron a brillar, al parecer el tema de los renacidos le atraía mucho.

-Ustedes son renacidos, increíble, realmente resultó entonces…
-¿Qué resultó?
-¿Acaso Beckett no les a contado nada?-Nos pregunto Degónius.
-Estaba a punto de contarnos algo, hasta que tú arruinaste la noche por segunda vez.
-Ah…ya veo. En ese caso yo les contare todo.

Los cinco renacidos que estábamos ahí nos quedamos mirando sorprendidos a Degónius. ¿Cómo rayos ese Tremere desquiciado sabia de nuestro origen? A menos que…

-¿Tu nos creaste?-Le pregunte
-No, pero ayude en su creación.
-¿Sabes entonces quien nos creo?
-Si, y Beckett también lo sabe, después de todo Beckett fue quien…
-¡Ya cierra la boca Degónius!-Beckett lo mando a callar de un solo grito.

Degónius y Beckett sabían algo, y es más, según Degónius el había sido participado en nuestra creación y Beckett estaba enterado de ello.

-Ahora mismo van a explicar que pasa aquí-Dijo Stephanie.
-Si, ya no entiendo nada. ¿Acaso varios vampiros pueden transformar a una persona en renacidos? ¡Explíquense!-Ya me había alterado.

Degónius empezó a reír, quizá su plan era generar intriga y confusión para luego matarnos, con lo demente que el estaba pues era una opción valida.

Nuestra concentración en Degónius se nos fue cuando escuchamos a Sully rugir.
Todos volteamos a ver el por que Sully había emitido tal rugido. Nuestra sorpresa fue muy grande al ver al monstruo.

Sully, el Blautsauger, estaba completamente atravesado por varias estacas de plata en todo lo que vendría ser su pecho.

-¡Sully!-Degónius estaba muy sorprendido por lo que le habían hecho a su mascota.

El Blautsauger estaba inmóvil, al parecer alguna de las estacas había atinado al corazón.

-Tu bestia no podrá moverse, una estaca dio directamente en su corazón. Ahí se quedara hasta que amanezca.-La voz de una mujer se escucho desde el lado de donde habían venido las estacas.

Todos nos quedamos en silencio y sorprendidos al ver a la mujer que se acercaba hacia nosotros, sobretodo Beckett, Shogo y yo.

La mujer era nada menos que Milagros Grace, la chica que habíamos conocido en el Taita jugando póker.


-Vaynard…ella es…-Shogo estaba extrañado
-Si, es la chica del bar.
-¿Qué chica?-Le pregunto Stephanie a Shogo.
-Lo que pasa es que conocimos una chica en el Taita, y al parecer Vaynard y ella congeniaron muy bien
-¿Qué? Esperaba eso de Shogo pero ¿Tu Vaynard? ¿Y María?-Me pregunto Stephanie
-¡Oye! ¡¿Por qué si esperarías algo así de mi?! Yo nunca te seria infiel.-Le respondió Shogo
-No paso nada entre nosotros, solo fue un intercambio de palabras, nada más
-Y te cogió la mano-Agrego Shogo

Le lancé una mirada a Shogo como diciéndole “Cállate imbecil, ahora Stephanie va a decir algo que todas las mujeres dicen”

-Todos los hombres son iguales, no importa cuanto tiempo pase, seguirán siendo de lo peor.-Dijo Stephanie moviendo la cabeza de un lado a otro como resignándose de algo.
-¡Que no paso nada! ¡Además yo no puedo ser infiel!-Le dije a Stephanie
-¿Ya lo haz intentado?
-Eh…-No miento muy bien-No…
-Mentiroso ¡Ya lo haz intentado!
-Solo una vez…pero no resulto
-¡OH! Que pena…-Respondió con sarcasmo Stephanie.
-Además, no creo que te debas preocupar por mi, teniendo a Shogo de novio
-¡No somos novios!-Gritaron los dos.

Ese grito de Shogo y Stephanie llamo la atención de Milagros. Ella se nos empezó a acercar.

-Ustedes no han visto nada ¿OK?, si le cuentan a la policía ellos no les van a creer-Nos decía mientras se nos acercaba.
-¿Acaso piensa que somos humanos?-Me dijo Shogo
-Si…eso parece
-Así que ya saben, ahora váyanse antes que… ¡OH! Yo te conozco-Milagros me señalo.- ¿Ricardo? ¿Qué haces aquí?
-Este…yo…paseaba con mis…amigos, si, mis amigos-Dije señalando con el pulgar hacia atrás a Shogo, Stephanie y Beckett.

Milagros llevaba dos lanza estacas en sus dos muñecas, es como un dispositivo semiautomático de lanzamiento de dardos color dorados, solo que esta vez estaban cargadas con estacas de plata y se adaptaban de tal forma que parecían unas simples muñequeras.

En dichas muñequeras había un símbolo de bajo relieve en forma de una cruz pero la parte final de dicha cruz terminada en punta, como si fuera una espada.

-Ricardo, esto es muy peligroso, será mejor que te vayas y llévate a tus amigos, alguien podría resultar herido.
-¿Qué? No, quiero saber que esta pasando aquí. ¿Quién eres en realidad?
-Olvídalo ¿Quieres? Solo vete.

Degónius también había visto las muñequeras de Milagros.

-Leopoldo…-Dijo Degónius.

Milagros lo miro.

-Tu perteneces a la Sociedad de Leopoldo, es por eso que sabes como paralizar a los Blautsauger.

Beckett, al escuchar eso, dio unos pasos atrás.

-¿Sociedad de Leopoldo? ¿Qué es eso?-Pregunte
-No voy a explicarte ahora Ricardo.-Me respondió Milagros.
-La sociedad de Leopoldo son caza vampiros que existen desde la época medieval. Son el grupo de élite de los inquisidores. Ellos nos creen demonios.-Dijo Degónius ganándose la atención de todos, especialmente de Milagros.
-Así que si sabes a donde pertenezco, eso es bueno. Por lo menos sabrás quien te mando de vuelta al infierno, donde perteneces.-Milagros recargo sus mortales muñequeras para asestar un golpe contra Degónius.

Todos nos quedamos sorprendidos al oír a Degónius. Una caza vampiros ¿Era broma acaso?

-¿Caza…vampiros?-Le pregunte con duda
-Si, así es-Me respondió
-¿Como Buffy?-Le pregunto Shogo
-Si, algo así- Dijo Milagros entre risas.

Esto no era bueno, si Degónius con su bestia paralizada ya eran peligrosos pues ahora con una caza vampiros que había podido paralizar a un Blautsauger (cosa que ni siquiera Karl y Vladimir habían podido hacer) ya era más peligroso aun.

-¿Estas listo demonio? No quiero perder toda mi noche aquí.
-Eres valiente humana, o podría decirse muy estúpida y arrogante.-Degónius empezó a ajustar sus puños que se empezaron a emitir una especie de aura color carmesí
-¿Pero que es eso?-Pregunto Stephanie.

Degónius corrió hacia Milagros con sus manos estiradas. Milagros no se dejo atrapañar por la inesperada reacción del Tremere y empezó a disparar sus estacas, pero ninguna de las estacas dio en el blanco.

Degónius estaba muy cerca de Milagros.

-Joder-Corrí hacia Milagros y la empuje hacia el suelo, esquivando así Degónius.

-Oye ¿Qué haces?
-Salvándote
-¿O aprovechándote de la situación?
-Quizá…

-¡No dejes que la toque! ¡Degónius esta usando Taumaturgia! Si la llega a tocar su sangre hervirá y morirá.-Beckett me grito advirtiéndome de la intención de Degónius.

-¿Cómo sabe lo de Taumaturgia?-Me pregunto Milagros.
-Dejemos ese tema pendiente ¿Te parece?-Le respondí.

No había mucho tiempo para hablar por que Degónius venia de vuelta hacia Milagros.

Saque mi glaicus y la active. La hoja salio tan rápido como un pestañear. Estaba preparado para cualquier ataque de Degónius

La hoja de mi glaicus se interpuso entre las manos de Degónius y el cuerpo de Milagros.

-No le vas a hacer daño, yo la protegeré.
-Apártate Ventrue, luego juego contigo.-Me respondió Degónius
-No lo haré
-¿Es que acaso todos los renacidos son tercos? ¡Apártate!
-No, no lastimaras a nadie mas, ya sean humanos o vampiros.

Degónius y yo nos pusimos a forcejear.
-¿Renacido? ¿Ventrue?-Milagros observo mi espalda.
-Si, ¿Qué no te había contado?-Le pregunte mientras forcejeaba con Degónius
-Tú…tú eres…
-Si, tu protector es un vampiro renacido. Y su nombre no es Ricardo, se llama Vaynard- Le respondió Degónius a Milagros.

Milagros se quedo en shock por unos segundos

-Yo te he estado buscando…Vaynard…el vampiro
-¿Qué? ¿A mi? ¿Para?

Sentí los nudillos de Milagros en mi nuca.

-Para matarte.



Vaynard



Blogalaxia

jueves, 28 de enero de 2010

Los renacidos reunidos.

-¿Pero que rayos era eso?-Shogo no salía de su asombro. En una noche había ganado dinero, evitado que le dieran la muerte final y había sido salvado por una mujer. No lo podía creer.
-Ese sujeto estaba loco Stephanie, usa vampiros como conejillos de indias para crear Blautsaugers.
-Si lo se, ese tipo, Degónius, es un Tremere antitribu.-Stephanie al parecer lo conocía.
-¿Lo conoces?-Le pregunte
-No, pero Beckett si. Es más, su cabeza tiene precio y es un trofeo Tremere para los justicars.
-Si es un trofeo de los justicars ¿Qué demonios hacen que no lo capturan?-Shogo estaba enfadado.
-Capturarlo no es cosa fácil, solo los Tremere pueden reconocer a sus iguales antitribus. Y no hay muchos justicars Tremere.-Le respondió Stephanie.
-¿Qué vamos a hacer? ¿! Que vamos a hacer?!-Shogo se estaba desesperando.
-¿Por qué te alteras?-Le pregunte
-¿Acaso no lo viste Vaynard? ¡Eran dos de esas cosas que Degónius tenia encadenados!
-Si, pero al parecer Degónius no se percato que éramos renacidos, así que no creo que nos quiera para sus estudios degenerados

Llegamos a la esquina de la avenida arequipa con Santa Cruz en Miraflores, eran las 07:00 horas y recién la gente empezaba a salir de sus casas.

-Chicos, por ahora tenemos que esperar hasta que vuelva a anochecer. Necesitamos hablar con Beckett. Si Degónius sigue haciendo esas cosas pues los humanos sabrán de nuestra existencia y será muy complicado luego conseguir sangre.
-¿Qué sugieres Stephanie? ¿Aliarnos con Beckett?
-Si, exacto.
-Espera, espera…-Shogo comenzó a mover la cabeza y sus manos en signo de negación-¿Escuche bien? ¿Tú?
-Si, se que parece algo raro viniendo de mi…
-Rarísimo-Le dije
-OK, rarísimo, pero es necesario. Y no solo vamos a necesitar la ayuda de el.
-¿De quien más entonces?-Le pregunto Shogo



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-¡Oye! ¡Detente!
-No molestes Vladimir, tengo que encontrar a ese anciano y encontrare a Vaynard ¿Correcto?
-Si, pero aun estas débil, necesitar descansar.
-No me digas que hacer, no eres mi padre.
-Tampoco soy tu hermano, pero escúchame, no seas terco.

Karl y Vladimir bajaron discutiendo por los escalones del hotel Jardín en lince. Como Vladimir seguía usando Ofuscación, los empleados del local no se percataron de su presencia.
-¡Además el también esta aquí!
-¿Quién?
-Nuestro amo
-Ex amo
-Como sea, lo matare, y matare a mi creador, y matare a Vaynard.
-¿No quieres de paso matar a Beckett y a mi?
-No es broma Vladimir. Esos tres sujetos me han jodido la vida. Sobretodo el último.
-Ya te explique que fue solo suerte de principiante, además…
-¿Qué? ¿Además que?
-Además el error fue tuyo por subestimar a Vaynard.

Karl dejo de caminar.

-¿Qué sugieres entonces?

Vladimir se cruzo de manos y bajo la cabeza como si estuviera meditando en algo

-Beckett es un vampiro tradicional, de los que se queman con el sol. Deberíamos esperar a que sea de noche e irlo a buscar. Quizá si vamos hoy nos encontremos con Vaynard y su grupo.
-OK, entonces a esperar. Puedes volver a usar…
-¿Ofuscación? No, ya es de día y, aunque el hotel tiene muchas zonas carentes de luz, solo se podría usar ofuscación en esas áreas. Además estoy cansado.

Vladimir saco un billete de S/.50 y fue hacia la puerta del hotel

-¿Qué haces?
-Alquilando un cuarto por hoy
-OK, vamos
-¿Vamos? No, me hiciste salir del hotel, dejar de usar ofuscación y todo lo demás para que luego reacciones. Si deseas matar a Vaynard pues hazlo, no te detendré. Pero el no es mi enemigo. Y no pienso compartir habitación con un hombre, ya fue suficiente tener que aguantar hasta que te recuperes.
-OK. Como quieras-Karl saco otro billete de S/.50-Pero me despiertas cuando vayas a salir ¿Vale?

Vladimir cambio su semblante de enojo y le sonrío

-OK, te despierto.


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El día paso tan rápido que la noche cayo en un abrir y cerrar los ojos.
Antes de salir revise mi correo. Había varios mensajes sin leer, entre ellos uno de Zeratul.

Selección su mensaje y lo abrí

“Estimado Vaynard:
Si vas al Tip-Top podrás recoger el paquete de sangre. Ya recogí el dinero y el caramelo de limón. Es un placer hacer negocios con un vampiro.

Atentamente


Zeratul”


El paquete, como Zeratul afirmaba en su correo, estaba en la parte trasera del Tip-Top. Escondido entre los arbustos estaba mi paquete con cuatro bolsas de sangre.

Las puse en mi mochila negra. Esa mochila la tengo desde que salí de la escuela. En realidad es un objeto que aprecio mucho.

Tome un bus que me dejara en la plaza de Barranco. Ahí me reuniría con Stephanie y Shogo.

Llegue a la plaza de armas de Barranco, como siempre digo Barranco parece un pueblo en donde el tiempo se a detenido. Mezcla un estilo antiguo y moderno a la vez lo que hace que sea un tanto atractivo para algunos turistas.

-¡Ey Vaynard!

Shogo y Stephanie venían desde el boulevard.

-Chicos ¿Cómo están?
-Bien ¿Y esa mochila?-Pregunto Shogo
-¿Ah? Es un paquete para Beckett
-Sangre, seguro.-Dijo Stephanie.
-Si, sangre.

Beckett solía parar por el puente de los suspiros, y como Stephanie se había criado buena parte de su vida con el pues era la que más lo conocía.

Stephanie y Shogo andaban a mi derecha y a mi izquierda respectivamente. No se por que no les gustaba andar juntos. ¿Será por que yo estaba ahí? ¿Se apenaran por mi presencia?

Eso me hacia sentir como el “antiviolin”…en fin, estoy seguro que en algún momento ellos podrán expresar lo que sienten sin ningún problema.

Prendí mi reproductor MP4, si ellos estarían en silencio pues yo no tenia la obligación de empezar una conversación.

Suelo tener diversa música en mi MP4, pero la música que mas tengo es la del rock de los 80’s, esas canciones nunca pasan de moda.
Llegamos al puente de los suspiros, y como Stephanie había predicho, Beckett estaba ahí, mirando al vacío, como si tratara de buscar respuestas a las preguntas que se había hecho desde que se volvió vampiro.

-Beckett
-¿Vaynard? ¿Qué haces aquí?-Beckett volvió a la realidad.
-Te traje tu sangre.-Le dije entregándole el paquete.
-¿Y ellos?-Dirigió su mirada a Stephanie y a Shogo.
-Vienen conmigo. Queremos hablar contigo
-¿Se puede saber de que?
-¿Cómo que de que? ¡De ese lunático tremere Degónius!-Le dijo Shogo.

Beckett se puso serio.

-OK. Les hablare de Degónius.

Los cuatro nos dirigimos a la plaza central de Barranco.

-Degónius-empezó a hablar Beckett-Es un vampiro Tremere. Es muy antiguo, incluso más antiguo que Arurth y yo juntos. El estaba en el Sabbat pero realizo algo que genero el repudio del Sabbat y aun más el de los Tzimisce.
-¿Cuál fue?-Pregunte
-El de usarlos como conejillos de indias para sus “adelantos científicos”.
-Ese monstruo del que salve a Shogo-dijo Stephanie ganándose una mirada un tanto irritada de Shogo- ¿Era un experimento de Dégonius?
-Así es mi princesa-Le respondió Beckett.
-No me llames así.
-No me prohíbas eso. Tu eres como la hija que nunca…
-Ya detente.

En ese momento un cuchillo a alta velocidad rozo el lado derecho de mi cuello y quedo clavado en un árbol.

-Con que aquí estas Vaynard. Te andaba buscando.

Karl y Vladimir estaban a siete metros de nosotros, y venían caminando hacia donde yo estaba.

-¿Qué rayos fue eso?-Dijo Shogo
-Karl.-Mire hacia los dos Assamitas.

Los dos Assamitas llegaron hacia nosotros. Ahí estábamos de nuevo los cinco: Shogo, Stephanie, Karl, Vladimir y yo.

-¿Qué pasa aquí?-Pregunto Stephanie
-La verdad yo vine a hablar con Beckett-Le respondió Vladimir con la tranquilidad que lo caracteriza –Pero Karl quiere matar a Vaynard por lo que paso en Henoc.

Karl y yo estábamos mirándonos. Estábamos atentos a cualquier acción del otro. Un movimiento cualquiera y desenvainaríamos nuestras glaicus sin dudarlo.
-A ver, a ver…-Interrumpió Beckett- Si no se dan cuenta estamos ocupados hablando de lo que paso ayer en la madrugada. Karl si deseas luego puedes arreglar cuentas con Vaynard.
-No estorbes anciano, que tú nos debes unas respuestas.

Eso me hizo reaccionar. Beckett también me debe responder varias preguntas. Y la condición era que debía encontrar cuatro vampiros iguales a mi, o sea, renacidos.

-¡Beckett! ¡Ellos son renacidos! Con ellos ya son cuatro ¿No?

Beckett me miro un poco sorprendido.

-Ahora si me dirás quien es mi creador
-Verdad…-Shogo también se acordó de lo que Beckett le había dicho- Anciano tramposo, ya estamos los renacidos reunidos, ahora cumple tu palabra.
-¿Ustedes también?-Vladimir se acerco a Shogo.
-¿A ti también te prometió algo?-Le pregunte a Vladimir.
-Si, me diría quien era mi creador.

Beckett estaba acorralado. Estábamos cinco vampiros renacidos acorralando a un antiguo vampiro tradicional.

-¡Bien! ¡Ya entendí! No me acorralen-Beckett hablaría.

Por fin, por fin sabría quien era mi creador. Beckett lo diría y solo tendría que encontrarlo y matarlo. Se acabaría todo esto si lo mataba ¿Quién sabe? Pero no tenía nada que perder, ni familia, ni amigos, ni novia, nada…


-Les diré quien es su creador. Todo empezó cuando…

Un rugido interrumpió la explicación que daría Beckett

-¡Maldita sea! ¿Y ahora que?- Dije.

No era justo, ya iba a hablar y algo tenía que pasar

Llegamos a donde se había escuchado el rugido.

Ahí estaba Degónius y su mascota Sully.

-Vaya, vaya…Beckett y sus jóvenes amigos-Dijo Degónius al vernos – Un Ventrue, una Toreador, un Gangrel y dos…Assamitas.
-¿Qué rayos es eso?-Dijo Karl al ver a Sully, el Blautsauger.
-Assamitas, los asesinos por excelencia. ¿Qué saldría de la combinación de un Assamita con un Tzimisce? Quisiera probarlo

Todos sacamos nuestras glaicus.

-Chicos tendremos que conversar luego de su creador- Nos dijo Beckett
-Matemos a ese enfermo tremere y luego continuemos con la charla- Le dije a Beckett –Por que después de Degónius, seguirá mi creador.


Vaynard






Hola a todos los lectores.

Escribo este pie de página para informarles dos cosas:

1) El siguiente capitulo tardara un poco en salir publicado. Pero les adelanto el título, que será “La hermosa caza vampiros”


2) El día 4 y 24 de febrero a las 7:00 pm. o a las 19:00 hrs. (como lo quieran ver) Poetas y Violetas presentara “No hay dinero en el universo” en la Casa Museo José Carlos Mariategui, en Jr. Washington 1946 Cercado de Lima (a ½ cuadra de la Av. 28 de julio) en Lima- Perú. Irán varias personas para expresar sus ideas y explicar sus poemas, cuentos, relatos, músicas, etc. Y, como me invitaron pues no me negué. Así que iré a explicar algunas cosas de mi blog, como los personajes, las zonas de lima y adelantare un poco algunas entradas para algunos admiradores de este blog. Así que ya saben, todos están invitados, ya que la entrada es libre.

Les dejo la página para que vean los participantes u otra cosa adicional:

http://poetas-y-violetas.blogspot.com/

Gracias y cuidado por las noches ^^



sábado, 16 de enero de 2010

Blautsauger

-¿Eso se llama Sully? Pues la debe querer mucho

El monstruo emitió un rugido como respuesta al comentario de Shogo. No tenia forma, pero andaba en cuatro patas. Sus ojos rojos mostraban una fiereza extrema y unas ganas de asesinar incontrolables. Su boca estaba repleta de colmillos y su olor era al de carne podrida. Tenía un color entre negro y marrón oscuro y su cuerpo viscoso hacia parecer que estuviera hecho de brea y lodo.

- ¿Blautsauger?- Pregunte. No salía de mi asombro.
-Así es, pero no es un simple Blautsauger, es uno mejorado. No saben todo el esfuerzo que me costo crearla, horas de pruebas y hechizos ocultos...-Degónius parecía muy orgulloso de su deformada creación.
-Beckett ¿Qué demonios es un Blautsauger?-Le pregunto Shogo a Beckett.

-Un Blautsauger-Beckett nos empezó a explicar sin perder de vista a la bestia-Suelen ser llamados así en Europa Oriental a los vampiros que desarrollan mucho la disciplina de Vicisitud. Suelen ser Tzimisce que se acercan mucho a la Bestia.
-¿Vicisitud?-Pregunte
-Es la disciplina que permite a un vampiro alterar su carne, huesos y órganos internos a su antojo. Es una habilidad única en los Tzimisce. Incluso Arurth la sabe usar.
-¿Es por eso que esa cosa no tiene forma?-Le pregunto Shogo.
-Lo mas probable es que Sully o como se llame esa cosa haya perdido noción de su ser. Seguramente era un Tzimisce que estaba desesperado y se presto para ser conejillo de indias de ese lunático.

Degónius se empezó a reír

-De nuevo te equivocas Beckett. Lo que vez aquí no es un Tzimisce, si no un Nosferatu. Asombroso ¿Verdad?

Beckett, Shogo y yo nos quedamos más sorprendidos aun.

-Eres un monstruo Degónius-Dijo Beckett furioso.
-Si lo se, pero eso no es todo-Degónius seguía sonriendo- Nuestro amigo Nosferatu tiene una mezcla de dos tipos de sangres: La Gangrel y la Tzimisce.
Es por eso que tu amiguito pensó que era un lobo y el otro chico gangrel vio su cuerpo viscoso. Tus amigos tienen muy buena vista, quizá pueda usar su vista para alguna prueba.

-Ni te atrevas degenerado-Le dije sacando la glaicus que Beckett me había dado en Henoc.
-¡OH! Me piensas atacar con tu glaicus. Por tu mirada y tu forma de actuar debes ser un...Ventrue ¿No?
-¿Y que si lo soy?
-Nada...los Ventrue no son de mi interés.

Presioné el botón que expulsaba la hoja de acero de la glaicus. Brillaba como la luna llena, como si pidiera ser manchada con sangre, y la sangre de ese Tremere lunático era la adecuada para saciar la sed de mi glaicus.

-Chico, me quedaría jugando contigo a las espaditas, pero...-Degónius miro el cielo-...ya esta apunto de amanecer, será mejor que dejemos esto para otra oportunidad.
-No te dejare escapar-Le dije apuntándolo con la hoja de la glaicus.
-OK, haya ustedes, quémense con el sol-Nos dijo Degónius-Pero antes les dejare algo para que se entretengan hasta que el sol los vuelva antorchas humanas.
-¿Nos dejaras a Sully?-Pregunto Shogo.
-No ¿Estas loco? Es mi nueva mascota, no dejare que se vuelva cenizas como ustedes-Degónius sostenía otra cadena-Este Blautsauger ya fue usado y no lo he alimentado. Jueguen con el.

Degónius soltó la cadena que sostenía al monstruo. Como Sully, este monstruo tenia el cuerpo viscoso, pero no andaba en cuatro patas si no en dos. Era gigante, como dos metros y medio de estatura con garras en sus manos de 6 dedos, sus huesos sobresalían de la carne y terminaban en puntas, su cabeza era deforme con unos ojos rojos y dientes chuecos y malformados a excepción de los colmillos, orejas puntiagudas y una nariz ancha…era casi tan feo como un Nosferatu, pero no era uno.

-OK, eso si es nuevo para mi-Dije
-¿Pero que rayos es esa cosa?-Shogo estaba horrorizado.
-No lo se, pero no pienso quedarme a averiguarlo-Le respondió Beckett

El sol estaba a punto de salir del horizonte, el cielo empezaba a aclararse.

-Beckett vete de aquí, nosotros nos encargaremos de esto-Le dije
-Bien, no se mueran-Dijo Beckett saliendo del lugar lo más rápido posible antes que los primeros rayos del sol acabaran con su vida de vampiro.

Degónius también había desaparecido y con el Sully, su mascota.

Solo estábamos Shogo, yo y el monstruo ese que le dicen Blautsauger.
Shogo saco su glaicus, no tenia alternativa tendría que defenderse.

-¿Qué haremos con el cuerpo de esa humana?
-No lo se, preocúpate primero por el Blautsauger Shogo.

El Blautsauger se abalanzó contra nosotros. Su velocidad era asombrosa, apenas y lo esquivamos.

-Que rápido es ese condenado monstruo. Tendré que atacarlo de frente.-Shogo se fue contra el Blautsauger que, sin un aparente esfuerzo lanzo de un solo golpe lejos a Shogo.
Shogo cayó al suelo bruscamente. El golpe había sido más potente de lo que el esperaba.

-¡Mierda! Tanto usar Dominación me a dejado exhausto.-Se quejaba Shogo mientras se reponía del golpe.
-¡Shogo ten cuidado!-Le grite

Shogo voltio. El monstruo estaba frente a el muy cerca. Levanto sus dos brazos deformes y viscosos para dar el golpe de gracia a Shogo.

-¡Shogo huye!

Shogo se quedo inmóvil mientras veía como esos gigantes brazos iban hacia el.

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Karl abrió los ojos.

Estaba echado en una cama de una habitación de algún hotel linceño. Al parecer sus heridas habían sido sanadas y ya había descansado suficiente.

-¿Vladimir?
-Si- Vladimir estaba a su lado, como era costumbre
-¿Donde estoy?
-En un hotel, creo que se llama Jardín.
-¿En el mundo humano?
-Si
-Ya veo.

Karl le dio una rápida mirada a la habitación, estaba oscura, tenía dos mesas de noche un pequeño armario, un baño y un televisor. Era una habitación muy simple.

-¿Cuánto te a costado la habitación?
-Nada.
-¿Nada?
-Así es, nada. Si uso Ofuscación pues no habrá problema.
-Verdad, Ofuscación, se me había olvidado.

Se volvieron a quedar en silencio.

-Tengo sed
-Si lo se, siempre te despiertas con sed, ten, toma esto-Vladimir le alcanzo a Karl una bolsa de sangre.
-¿Lo robaste?
-¿Y que se suponía que debía hacer? ¿Comprarla?

Karl se sentó en la cama, abrió la bolsa y empezó a tomar el contenido.

-Ese chico Ventrue…
-¿Vaynard?
-Si, fue más astuto que yo
-Si, todos lo vimos
-¿Cómo es posible? ¿Vencerme a mí? ¡Yo soy un Assamita! ¡No puedo perder!
-Pues…perdiste

Karl le mando una mirada fulminante a Vladimir, pero no logro ningún efecto sobre el. Vladimir seguía tan tranquilo como de costumbre.

-Mira Karl, es verdad que el chico fue mas listo que tu, pero en realidad no deberías quejarte. Que yo sepa es el primer vampiro que a peleado contigo y a salido ileso de tu ataque de puño de hielo ¿Eso no es algo increíble?
-¿Increíble? Vladimir, ese chico casi acaba conmigo, incrusto su glaicus cargado con el protean elemental de aire directo en mi corazón, si este no estallo es por suerte.
-¿Y que deseas hacer? ¿Matarlo?
-No descarto esa posibilidad
-¿Sabias que Beckett esta en este mundo?
-¿Qué? ¿Beckett?
-Si, y posiblemente este con esos chicos renacidos, ya sabes, Shogo, Vaynard y Stephanie.
-¿Y? Yo no tengo nada que hablar con ese sujeto.
-Creo que te equivocas, tenemos una misión que cumplir.
-Si, teníamos, y era matar a Vaynard y a sus amigos.
-Esa ya no es la misión, nuestro amo nos traiciono, ahora somos libres de decidir que misión tomar.
-¿Y que has decidido?
-Hacer la misión que Beckett nos dio una vez, juntar a los renacidos faltantes. Si ya los encontramos pues deberíamos juntarnos, así por fin sabremos quien fue nuestro creador.

Karl se puso a pensar en todo lo que había pasado. Un vampiro nuevo lo había vencido y se había enterado que su amo lo había traicionado, muy aparte de eso estaba Beckett con su misión de juntar a vampiros como el y una vez hecho esto les diría quien era su creador.


-OK ¿Dónde encuentro a Beckett?
-Mm.....En La Hermita. Pero ya esta amaneciendo, será mejor que esperemos hasta la noche.
-OK, esperare.

Hubo un silencio profundo en toda la habitación.

-Si usaste ofuscación debiste haber cogido la mejor habitación-Le gruño Karl a Vladimir
-Para la próxima vez será-Le respondió Vladimir con una sonrisa.

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Algo detuvo el golpe fulminante que el Blautsauger dirigía contra Shogo.
Tanto Shogo, yo y el monstruo nos quedamos asombrados por la persona que había detenido el golpe. En realidad el más sorprendido era Shogo.

-¿Pero que haces aquí?-Le dijo Shogo
-Hoy me tenías que acompañar de compras, me lo prometiste-Su rubia cabellera comenzó a brillar con los primeros rayos de sol. Era Stephanie que con su glaicus había detenido el golpe de ese grotesco animal.- ¿O es que acaso no cumples tus promesas?

El monstruo emitió un rugido horrendo que hizo que más de uno de los vecinos del lugar se despertara.

Corrí hacia donde estaba Shogo y Stephanie. Ya éramos tres contra uno.

-Bien ¿Y ahora?-Le pregunte a Stephanie
-Pues…-Stephanie miro su reloj-…ya ganamos.

El sol salio por el horizonte, los rayos del sol bañaron toda el área donde estábamos.

El Blautsauger comenzó a descomponerse de a pocos, sus brazos y piernas deformes comenzaron a volverse cenizas, al igual que sus huesos y cabeza, se estaba calcinando.

Al final solo quedaron huesos. Solo huesos y el cadáver de una mujer desangrada y con la garganta destrozada. Una horrenda escena perfecta para los periódicos y noticias.

-Vámonos-Dijo Shogo
-¿Y la mujer, y los huesos?-Dije
-No podemos hacer nada, vámonos.

Salimos los tres del lugar.

Nos metimos por una calle mientras escuchábamos como las sirenas de la policía anunciaban que algo malo había pasado en la noche.

-Gracias…por…salvarme-Shogo no estaba tan cómodo agradeciendo a una mujer por salvarlos
-No me lo agradezcas, además ¿Quién me va a ayudar con las bolsas de las compras?-Le respondió Stephanie
-Ósea ¿Solo me salvaste por eso?

Stephanie se adelanto a nosotros. Voltio y le guiño un ojo a Shogo

-¿Quién sabe?




Vaynard


miércoles, 13 de enero de 2010

Degónius, el Tremere de los experimentos.

-¡Full house!-Shogo grito emocionado.

Ya tenía el dinero suficiente para pagar a sus amigos vampiros e irse de fiesta. Igual Beckett y yo. Prácticamente habíamos dejado a los tres humanos en banca rota. ¿Por qué no apuestan sus casas y sus autos? No me caería mal un nuevo departamento o un nuevo auto. Ese pequeño deseo de poder que sentí es algo normal entre los Ventrues.

-¿Son jugadores profesionales?-Nos dijo el humano que nos había estado repartiendo las cartas.
-No, solo tres tipos con mucha suerte-Le respondió Beckett.
-Y... ¿Tienen nombres? ¿O solo son tres chicos con suerte?-La humana pregunto mirándome.
-No, solo somos chicos con suerte.-Respondió Beckett
-Vaya, que misterioso. Lastima que no pueda salir con chicos de los que no si ni siquiera su nombre
-¿Y con cual de los tres quisieras salir?- Le pregunto Shogo.
-¿Hace falta responder?- La chica acerco su mano hacia la mía.

Todos se rieron, incluso yo.

-Lo siento, pero el ya no esta disponible-Le dijo Shogo a la chica.
-Ah...Conque tienes novia ¿No?-La chica me pregunto con un acento muy pícaro.
-Eh...Si, pero estamos pasando por ciertos...problemas.-Le respondí. Al fin y al cabo Maria y yo estábamos realmente pasando por problemas. Así que no mentí.
-Vaya, que lastima. Por cierto, soy Milagros, Milagros Grace. Un placer.
-Un gusto Milagros Grace-Le dije
-Es de mala educación no responder a la presentación dando tu nombre.

Mire a Beckett, no sabia si darle mi verdadero nombre o crear un nombre falso. De todas formas la chica era muy simpática, no podía rechazar su oferta que abiertamente había dado a conocer. Pero soy un vampiro, de nada me valdría tener de acompañante a una humana, quizá podría convertirla.

Pero si la convierto Maria me odiaría, por que ese es su deseo, ser una vampireza; y ese es un deseo que yo se lo he negado no una, sino varias veces. Darle el “don” de la vida eterna a una chica que recién conozco y no dársela a mi novia (si se puede usar ese término) no solo seria algo imprudente sino también seria una maldad el no darle ese “don” a mi novia que tanto lo anhela.

-Soy Ricardo.-Le dije, fue lo primero que se me ocurrió
-Un placer Ricardo.-Me contesto Milagros.

Nos quedamos mirándonos unos segundos, hasta que Shogo interrumpió.

-Bueno, ya que se han presentado ¿Por qué no intercambian números de celulares? Nos tenemos que ir.

Cada uno había sacado un aproximado de S/. 150 y Shogo estaba ansioso por pagar su deuda y gastar lo restante en mujeres para saciar su sed de sangre y lujuria, al fin y al cabo el esta acostumbrado a ese estilo de vida.
Yo en cambio tendría que comprar mis reservas de sangre en el banco de sangre. Tuve que hacerme amigo de un medico inescrupuloso para conseguir bolsas de sangre a un precio moderado, algo vergonzoso pero necesario al fin y al cabo.

-Bien, toma mi numero-Milagros me entrego una tarjeta.
-Gracias, yo te llamo-Le dije.

Salimos del Taita victoriosos, unos espectadores que estaban rodeando nuestra mesa nos felicitaron por el gran juego que habían presenciado, claro, ellos no se percataron que habíamos hecho trampa usando Auspex, Temporis y Dominación.

-¡Genial! ¡S/.150!- Shogo estaba más que feliz.
-¿Tu que harás Beckett?-Le pregunte
-Creo que un poco de sangre no me caerá mal, llama a tu proveedor y pídele 2 bolsas más.-Me respondió
-¿Crees que conseguir sangre es tan fácil como pedir hamburguesas?-Le pregunte

Beckett me miro, como si mi pregunta fuera tonta.

-OK, dos bolsas más-Dije levantando mis manos, como si me rindiera

Abrí mi celular y busque en contactos frecuentes.

-Z, Z, Z...Aquí esta.-Dije

Marque el número.

-“Alo”
-Zeratul, soy Vaynard
-¿Vaynard? ¿Qué deseas? Es tarde...
-¿Quieres S/.100 en efectivo en este momento?-Le pregunte
-Joder contigo...sabes que no puedo decir no.

Zeratul es el doctor inescrupuloso. Obviamente Zeratul es su pseudónimo. No se cual sea su verdadero nombre y tampoco me importa saberlo mientras me consiga lo que necesito.

-Bien, eso es bueno. Requiero 4 bolsas de sangre, urgente.
-¿4 bolsas? Vaya Vaynard eso te costara más...
-O 100 o nada y busco otro proveedor. Al fin y al cabo no eres el único en el negocio.
-Que te parece 110, por lo menos 10 para el taxi.
-Déjame ver...-Aparte el celular de mi oreja y me dirigí a Beckett y a Shogo.
-Quiere 110, dice que 10 para el taxi.
-Parece prostituta “100 la hora y 10 el taxi”-Dijo Shogo riéndose.
-Vale, dile que esta bien.-Me dijo Beckett
-OK

Volví al celular.

-OK, 110 y un caramelo de limón.
-Listo ¿Lo dejo en...?
-En el mismo lugar de siempre, encontraras tu dinero en tu buzón.
-Listo, salgo en seguida. No te olvides del caramelo de limón o si no...

Colgué la llamada, Zeratul suele hacer bromas estúpidas y no estaba con ganas de escuchar alguna.
Como se podrán haber dado cuenta, Zeratul es uno de los pocos humanos que sabe de nuestra existencia y ya esta acostumbrado a tratar con vampiros. Es un buen proveedor de sangre y un informante muy importante. Además no es tan idiota como para traicionar a sus mejores clientes, seria lo ultimo que haría y, conociéndolo, el quiere seguir viviendo y ganar lo suficiente como para retirarse.

-Bien, ya tenemos sangre.-Dije
-Bueno muchachos, fue un placer pero yo me retiro, tengo que disfrutar mi ganancia.-Shogo derramaba felicidad en cada una de las palabras que decía.

Zeratul dejaría la sangre en uno de los pequeños arbustos que rodea el Tip-Top que queda en Arenales. Hay una zona del Tip-Top que es oscura y no suele pasar mucha gente por ahí.

-Bueno, ya va a amanecer dentro de 1 hora, será mejor que me vaya-Nos dijo Beckett.
-OK Anciano, vaya a dormir...-Dijo Shogo
-Oye, no seas mal agradecido-Le reprendi a Shogo - Gracias por el dinero fácil Beckett.-Le dije

En ese momento se oyó un grito de mujer desesperada por ayuda. El grito venia aproximadamente del Instituto Británico que queda por el malecón.

Los tres corrimos hacia el lugar donde había procedido el grito. Cuando llegamos nos dimos con la sorpresa de que la mujer que había gritado no volvería a gritar más, estaba muerta. Pero no muerta de una forma normal, había sido asesinada de la manera más salvaje posible. Todo alrededor del cuerpo sin vida era un charco de sangre que brotaba de su cuello destrozado.

-¡¿Pero que...?!-Shogo se asombro de ver el cuerpo.
-Le destrozaron el cuello, eso es algo muy salvaje.-Dijo Beckett
-¿Habrá sido un vampiro?-Le pregunte
-No, nosotros somos muy cuidadosos al matar a alguien, además mira el desperdicio de sangre, un vampiro nunca hubiera hecho eso, a menos que...
-A menos que ¿Que?-Le pregunto Shogo
-A menos que el atacante haya sido un neonato consumido por la Bestia.

Hubo un silencio aterrador.

-“Te equivocas Beckett”-Una voz provino de las sombras. Era la figura de un hombre
-¿Quién eres?-Beckett se enserio
-¿Acaso ya no recuerdas mi voz?-La figura se dejo ver.
-Tú eres...Degónius.-Beckett mostró un poco de asombro.

Degónius usaba una larga túnica negra y usaba su cabello largo que era de color gris. Sus ojos eran negros y no mostraban fiereza ni locura, así que descarte que el haya sido el asesino.

-¿Qué hace un Tremere anti tribu por aquí en Latinoamérica?-Le pregunto Beckett
-¿Yo? Nada. Solo paseo por Lima, es una ciudad más o menos agradable. No tiene nada que envidiarle a las ciudades de Europa Oriental ya que...
-Te pregunte que haces aquí Degónius, no me vengas con rodeos.-La voz de Beckett se hacia cada vez mas potente.
-Se ve que no se te puede engañar. Está bien, vine a pasear a mi nueva mascota.-Dijo Degónius mirando hacia su mano izquierda.

Nuestros ojos se posaron en su mano que sostenía una cadena.

-¿Mascota? ¿Pero que haz creado esta vez?-Beckett estaba molesto
-¿Creado?-Le pregunte
-Si...-Beckett me miro -Ese sujeto es Degónius, es un Tremere anti tribu, es un vampiro muy antiguo, incluso más antiguo que yo. Su pasatiempo es realizar experimentos y cosas mágicas prohibidas, es por eso que es un anti tribu.
-¿Cosas mágicas prohibidas?-Pregunte

Degónius estaba sonriendo. Tenía la mirada clavada en Shogo.

-Tú eres un Gangrel ¿Verdad?-Degónius se dirigió a Shogo
-¿Por que? ¿Piensas usarme de conejillo de indias?-Le respondió Shogo

Degónius estallo en carcajadas.

-No...Pero quizá mi mascota quiera jugar contigo.

La cadena que sostenía en su mano empezó a moverse de forma descontrolada. Unos ojos rojos sobresalieron de la oscuridad. Un monstruo parecido a un lobo gigante salio de la oscuridad. Pero no era un lobo, en realidad no tenia forma de nada ni se parecía a nada, solo andaba en cuatro patas pero el resto de su cuerpo era viscoso.

-¿Qué rayos es eso?-Pregunte
-No lo se, pero no me gusta para nada-Me dijo Shogo.

Les presento a Sully, mi Blautsauger mejorado.


Vaynard.


jueves, 7 de enero de 2010

El juego de Poker

-¿Y bien amigos? ¿Qué apostamos?-La mujer no apartaba la vista de mi. Tenia una mirada profunda, cualquier humano abría desviado su mirada para no chocar con la de ella, suerte que yo no soy humano.
-No lo se... ¿Que deseas apostar?-Le pregunte mirándola fijamente
-¿Dinero?-Me pregunto
-No me caería mal unos cuantos billetes.-Le dije sonriendo.
-Bien, bien, ¿Con cuanto entramos?-Pregunto Shogo
-Con 2 soles.-Dijo la mujer
-Con 3-Dije
-¿Tres?-La mujer y Shogo me miraron.
-¿Acaso la niña tiene miedo?-Le pregunte en tono sarcástico a la mujer.

La mujer se rió, tenia una risa tranquila y provocadora.

-Como quieras chico, vamos por tres.

El juego era en equipos. Shogo, Beckett y yo contra el equipo de los humanos. Seria fácil.
El humano que barajo las cartas nos repartió a cada uno cinco cartas, ese estilo de juego es muy común en reuniones, aunque admito que prefiero el estilo de los casinos en donde solo te dan dos cartas y el dealer comienza a botar cartas en la mesa.

-OK. Empecemos a jugar entonces-Dijo Beckett
-Si, empecemos.

Beckett se comunico mentalmente con nosotros.

-“Escuchen los dos”
-“¿Beckett?”
-“Si, ahora escuchen. Olviden las reglas, usen sus habilidades vampiricas para ganar.”
-“¿Eso no es trampa?”-
Le pregunte
-“O haces trampa o te quedas sin mejor amigo”-Me respondió Beckett

Le di una rápida mirada a Shogo, luego volví a mis cartas

-“¡Ah! Otra cosa”-Nos dijo Beckett
-“¿Qué?”-Respondimos los dos
-“Bien con la humana Vaynard, si tienes buenos gustos, todo un Ventrue”

Shogo dejo escapar una risa burlona que hizo dirigir la vista de los humanos hacia el

-¿Qué?-Dijo Shogo mirando a los humanos.


Y empezó el juego. Nos dieron las cartas y nos concentramos en ganar el dinero del otro equipo.

-OK-pensé-Tengo una K, una Q una J y dos 4. ¿Qué haré?

-“Vaynard ¿Que tienes?”-Me dijo Beckett
-“Una familia y dos 4”-Le respondí –“¿Tu?”
-“Un 10, un as, un 2 y dos 3”
-“¿Y Shogo?”
-“Tres 5, un 2 y un 7”
-“OK. O sea yo tengo mas posibilidad de ganar, haciendo una escalera”

-“Si”

Los humanos también se concentraron en sus cartas. Como regla básica, no podemos intercambiarnos las cartas entre jugadores, podemos descartar máximo cuatro cartas de las cinco que tenemos en mano y el repartidor nos da las nuevas cartas. Ahora ¿Cómo rayos saber las cartas que me dará el repartidor?

¡Claro! ¡Auspex! La única forma de ver las cartas rivales y mis futuras cartas es usando el Auspex.

Mire fijamente el mazo de cartas que estaba sobre la mesa. Esas cartas serian repartida a los jugadores que descarten cartas.

-“Ni se te ocurra usar Auspex sin cubrirte los ojos Vaynard”-Beckett volvió a hablarme telepáticamente
-“Es la única forma de ver que cartas nos van a tocar”
-“Si usas Auspex tus ojos se tornaran rojos y los humanos no tardaran en darse cuenta que no eres como ellos”
-“OK. ¿Qué planeas entonces?”-
Le pregunte
-“Hace 50 años aprendí un truco de los Brujah antiguos, nos servirá esta noche, pero solo puedo usarlo por poco tiempo y unas cuantas veces. Así que si vas a usar Auspex cúbrete los ojos con tus cartas, ¿OK?”
-“¿Y yo que haré?”-
Pregunto Shogo
-“Puedes preguntarle a los humanos que trago desean y usa Dominación en el mozo para que nos traiga tres vasos de sangre pero que los vasos sean de color oscuro así la sangre no se vera”
-“OK”


-Bien chicos, esto se juega con licor ¿No?-Pregunto Shogo a los humanos y luego hizo una llamada con su mano al mozo

El mozo se acerco

-¿Si señores?
-Tráenos... ¿Qué desean?-Pregunto Shogo a los humanos
-Dos vasos de cerveza y una copa de vino tinto-Dijo el otro humano, el que no había hecho ni dicho nada.
-Asumo que la persona que tomara vino eres tu-Le dije a la humana
-¿Por qué lo dices?-Me pregunto
-No creo que alguien tan fina como tu consuma algo tan vulgar como la cerveza-Le respondí.

La chica se sonrojo un poco, se podía ver en sus mejillas.
-¿Y ustedes?
-Si, tráenos...-Shogo uso Dominación, el ya lo había hecho antes con chicas de bares y un mozo no seria problema
“Tráenos tres vasos de sangre y que los vasos sean oscuros, que no se pueda ver el contenido”
-....tres vasos del especial.-Le dijo Shogo sonriendo.
-A la orden señor- El mozo se retiro de nuestra mesa.

Bueno, ya teníamos asegurado los tragos. Ahora teníamos que ganar dinero. Si bien es cierto con el Auspex solo puedo ver las cartas de los contrincantes y las cartas futuras, e incluso puedo saber lo que están pensando, pero no puedo alterar el orden de las cartas. A menos que use el Auspex visionario, el que utilicé contra Karl. Quizá con eso pueda generar una visión distorsionada de las cartas buenas que tengan los humanos y hacer que descarten dichas cartas. Pero el Auspex visionario requiere una gran energía y aun no la domino del todo bien. Como dijo Beckett, cualquier descuido haría que los humanos se dieran cuenta de que somos vampiros y seria el fin del juego.

Pero Beckett tenía un truco. Un truco antiguo y por lo que nos había dicho es muy poderoso, tanto que no puede usarlo muchas veces.

-¿Un truco de los Brujah?-Pensé

Los Brujah no tienen tantas disciplinas a menos que Beckett se este refiriendo a...

-OK, empecemos el juego.-Dijo Beckett

Los humanos ordenaron sus cartas al igual que nosotros. ¿Qué planeaba Beckett? ¿Cómo va a hacer para poder intercambiar cartas sin que los humanos se dieran cuenta?
Sea lo que sea no lo diría en voz alta, solo lo murmuraría, diría en voz baja el nombre de esa disciplina.

-Dame dos-Dijo Shogo
-Dame tres-Dijo la humana

Agudicé mi oído al máximo, quería escuchar lo que susurraría Beckett.
De pronto las tres cartas que boto la humana se quedaron flotando en el aire, todo a mi alrededor estaba congelado en el tiempo, no se movía, no se oía la música ni las voces de las personas del bar, estaban inmóviles.

“Disciplina Temporis, Bolsillo de Tiempo”

Shogo y yo miramos sorprendido a Beckett. No lo podíamos creer, ¿En verdad dijo Temporis?

-¿Pero que rayos haz hecho? ¿Temporis?-Dijo Shogo
-Si, ahora escuchen bien por que no puedo usar esto durante mucho tiempo-Beckett estaba un poco agitado-Vaynard toma las cartas que te sirvan de mi mano. Shogo toma el mazo de cartas y cambia el orden ¡Rápido!

No salíamos del asombro, pero teníamos que actuar rápido, la disciplina de Beckett no duraría mucho.

Tomé el as y el 10 de Beckett, mientras Shogo arreglaba el orden de las cartas.

-¡¿Ya acabaron?!-Beckett estaba llegando a su límite
-Si, ya esta.
-OK, ahora apuesten todo.

Diciendo esto Beckett dejo de usar la disciplina mítica de los Brujah, y todo a nuestro alrededor volvió a moverse.

Las cartas que la mujer arrojo llegaron a caer en la mesa, la gente a nuestro alrededor estaba como si nada hubiera pasado.

-Dame 2- Dijo el humano que pidió las cervezas y el vino.
-¿Tu niño?-La humana se dirigió a mi.
-No, no quiero.-Le respondí
-OK, yo boto una-Dijo el humano que barajo el mazo.
-Yo boto dos-Dijo Beckett.

El humano repartidor dio las cartas que cada uno de los jugadores que había descartado cartas. Luego empezaron las apuestas.

-Yo apuesto S/. 3-Dijo el humano repartidor.
-Yo apuesto S/. 8-Dije
-OK. Igualo tus S/. 8- Me dijo
-Yo pongo tus S/. 8 y agrego S/. 2 más-Me dijo la chica.
-Yo no voy-Dijo Shogo
-Igual yo- Dijo Beckett
-No voy- Dijo el humano que pidió las cervezas.

Yo iguale la apuesta de la humana y el otro humano también lo hizo.
Había ya S/30 en la apuesta mas la entrada de cada uno de los jugadores, en total el bote era de S/. 48. Nada despreciable.

-¿Y bien? ¿Qué tienen?-Dijo el humano que había apostado.

Mostramos al mismo tiempo las cartas

La mujer tenia cuatro 8 y una Q, el hombre tenia tres 5 un 2 y un as. Yo tenía escalera real.

-No me jodas...-El humano no lo podía creer.
-Suerte de principiante-Dije recogiendo el dinero.
-No lo creo- Dijo la humana mirándome con duda, como si sospechara de lo que había hecho para que me saliera la escalera real.

Si el juego seria así durante toda la noche pues no habría problemas en pagar la deuda de Shogo y ganar algo de dinero. Pero no contábamos con el hecho de que no éramos los únicos vampiros en ese lugar. Y la disciplina usada por Beckett trajo la atención de esos vampiros esa noche. No seria una noche tranquila después de todo.

Vaynard